Elegí tus batallas

Elegi tus batallas

Supongamos que estoy jugando al Age of Empires como cuando era chiquito (ese y el Sims son dos de los pocos juegos que alguna vez jugué…). Tengo 10 soldaditos seleccionados. En la pantalla puedo ver 3 trincheras enemigas, separadas, cada una defendida por 4 soldaditos. Una es una casita de aldeanos, otra es una caballeriza, y otra es una de las casitas que crea infantería de a pie (se me borró el nombre).

Elegi tus batallas sabiamenteMatemáticamente no me conviene atacar a las 3 al mismo tiempo. Porque tendría 3, 3, y 4 hombres, contra 4, 4 y 4. No es que sea imposible ganar, pero a simple vista es más probable perder, y suena poco inteligente mi estrategia de ataque, digamos.

Aunque pasado a la vida real sea desagradable “atacar gente”, para planificar recordemos que es un juego: Si los aldeanos son los más indefensos, puede que me convenga dejarlos para el final, y atarcar primero al resto con 5 y 5 soldaditos. AUNQUE si los aldeanos son los únicos que pueden volver a crear caballerizas, casas de infantería, o seguir agrandando el imperio… puede que me convenga primero ir por ellos. Viendo todo, cada uno analizará el plan según su manera de jugar.

Lo cierto es que, abarcar todas las batallas al mismo tiempo con las mismas fuerzas que tengo ahora, no suena como lo más inteligente de hacer. Me conviene tener un plan, establecer prioridades, fijar objetivos, “perder” algunas batallas, o al menos saber posponerlas para abarcarlas una vez que esté más fuerte.

A veces en la vida es igual de necesario saber decir que no a algunas cosas, perder batallas que no sean fundamentales para la guerra, objetivos que no sean fundamentales para el sueño, o hasta ceder en algunos frentes no prioritarios (aunque en el momento cueste), para estar fuerte para ir por los objetivos, sueños, y flancos que realmente importan. “A veces hay que perder para ganar y crecer” decía una banda amiga en sus letras.

DiscusionesDesde discusiones (con la pareja, con amigos, con conocidos, a través de Facebook, por política, por fútbol, por tantos temas que nos ponen al guerrero medio a flor de piel), hasta planes de trabajo, planes personales, viajes, sueños, o cualquier tipo de decisiones. Es más lógico hacer un plan, saber los pasos que conviene dar, los que no, las cosas que conviene evitar, dónde avanzar y dónde frenar.

No tener absolutamente todo planeado y no improvisar nunca, pero tener las prioridades claras como para saber para qué lados improvisar y con qué cosas conviene no joder. O hasta en qué direcciones o con qué situaciones conviene no hacerse la cabeza de más.

En un campeonato, el campeón no es el equipo que hace más goles (ni siquiera el que gana más partidos), sino el que hace o gana los necesarios, los fundamentales. En la verdadera guerra (esas asquerosas peleas por caprichos entre gente grande con más daños que soluciones) no se considera vencedor al que gana más batallas, sino al que gana las necesarias. En una elección presidencial, no gana el que consigue llevarse la mayoría de los distritos, sino el que logra ganar a los distritos fundamentales.

Y a eso apunto: Pararse a pensar a un nivel un poco más estratégico. Usar las fuerzas, las ganas, el ánimo, los recursos, y hasta la paciencia de una manera más eficiente, más productiva, más enfocada no en gastarla, sino en invertirla en base a nuestros objetivos o sueños fundamentales. Mirar el cuadro completo, y no sólo lo que tenés adelante de la nariz. O sea: Empezar a elegir tus batallas más inteligentemente. :)

Daniel Suelo, el hombre que renunció al dinero

Ese es Daniel Suelo, un hombre de 51 años que desde otoño del año 2000 que no usa plata. Así, de una. Renunció a la plata. No le parece ni bien ni mal el dinero en sí, le parece una ilusión que nos hace irreales, una adicción.

Por el 2000 se dio cuenta que la plata era la causa de su depresión clínica, así que un día dejó los últimos 30 dólares que le quedaban en una cabina de teléfono y arrancó su odisea sin plata. Mark Sandeen, un amigo que al principio creyó que estaba loco, hoy escribió un libro con su historia: “The man who quit money“.

Daniel Suelo, el hombre que renunció al dinero

Vive de acá para allá, sobre todo en el desierto de Utah, en donde por bastante tiempo encontró una cueva que usar de casa. No paga impuestos ni acepta ayudas del gobierno. Come hierbas y raíces silvestres, comida que encuentre en basureros, o de algún regalo de alguien que se lo cruce por ahí. Ah, y cada tanto bloguea desde una biblioteca pública en su blog Zero Currency.

En ese mismo blog, en la descripción de su perfil, dice (traducido con mi inglés precario):

No uso ni acepto dinero o trueques conscientes (no recibo cupones de alimentos ni otras ayudas del gobierno). Mi filosofía es usar sólo lo que se da libremente o es descartado, y lo que ya está presente y en ejecución. No veo al dinero como bueno o malo: ¿Cómo una ilusión puede ser buena o mala? Pero tampoco veo a la heroína o a las metanfetaminas como buenas o malas. ¿Qué es más debilitante y adictivo, la metanfetamina o el dinero?. El apego a una ilusión te hace ser una ilusión, no ser real. El apego a una ilusión se llama idolatría, se llama adicción. Yo simplemente me cansé de reconocer como real a ésta creencia que es la más común del mundo. Simplemente me cansé de ser irreal. El dinero es una de esas cosas intrigantes que parece ser real y funcional ¡sólo porque 2 o más personas dijeron que era real y funcional!.

Con la fuerte crisis que están teniendo los yanquis hace unos años, algunos lo toman como un ejemplo a seguir, algunos lo creen inspirador, y otros hasta lo creen una especie de profeta.

Daniel Suelo y Mark Sandeen

Izquierda: Daniel Suelo, neo-hippie. :P Derecha: Mark Sundeen, autor del libro.

Lejos de copiar la idea y de irme a vivir a una cueva en La Pampa húmeda, acá al norte de la provincia de Buenos Aires, sí creo que es una buena idea tomar el concepto para redefinir el valor que le damos a la plata. Si está haciendo una herramienta que usamos para alcanzar cosas, un objetivo, o hasta una fuente de problemas, como le pasó al muchacho.

Ver de nuevo qué lugar tiene la plata en nuestras prioridades, en nuestros planes, y hasta en el desarrollo de nuestros sueños (no qué importancia para el desarrollo de los planes, sino peor: qué lugar le damos en nuestra cabeza). Cuánto pesa la plata en nuestras decisiones. Y cuánto nos gustaría que pese en realidad.

Algunas frases interesantes de Suelo:

“Todas las criaturas en el universo, fuera de los muros de la civilización comercial, viven sin dinero. Por eso la naturaleza, fuera de las constricciones de la civilización, está en balance. Sin embargo, ninguna nación en la tierra, con todos sus doctores en economía, puede balancear el presupuesto.”

“Mientras dejaba ir pensamientos inútiles, dejaba ir posesiones inútiles. Y mientras dejaba ir posesiones inútiles me daba cuenta de que cada vez necesitaba menos cosas.”

Hay más información de Daniel Suelo en:

Recordatorio personal

Recordatorio Personal

«Sos amado. Sos valioso. Fuiste creado con amor y con un propósito. No hay nadie como vos. No necesitas verte como los demás, hablar como los demás, o ser como los demás. No hay verdad en la mentira que dice que no importás. No fuiste un accidente, no sos un error. El mundo te necesita a VOS tal cual como sos. Fuiste puesto aca por una razón.»

Para alguno que otro que esté en un buen momento, ésta imagen puede sonar cursi, innecesaria, o hasta “de auto-ayuda”. Pero a alguno que no esté pasando una buena racha, puede que le sirva recordar algunas de éstas cosas. Y sin querer pecar de tribunero, pero tampoco de ausente, prefiero comerme la etiquetada de ñoño del que está en las buenas para sacarle una sonrisa que cambie las cosas al que esté en las malas.

Creo firmemente que ni los accidentes, ni las cosas “no deseadas”, son errores. Entiendo que cada ser humano es una creación increíble, “técnicamente perfecta”, y sería un desperdicio de ingeniería divina no vivir una buena vida con todo lo que tenemos a mano.

Al margen (ya hundiéndome en la ñoñez), como diría Sir William en “Corazón de Caballero”, no importa el pasado que tuviste, las cosas que te hicieron, o hasta el presente oscuro que estás pasando, siempre podés cambiar “tu estrella”. Que eso, pasado del “Modo Cris Morena” al “Modo Vida Real”, sería decir que en tus manos está la decisión de seguir como venís o tener una vida mejor a partir de ahora. Pero eso: Valés, servís. Y sí, se puede. :)

Es mejor hacer

Hacer

«La respuesta más corta es hacer.»

Es tan simple como eso. No te gastes explicandole a nadie cómo vas a cambiar tu vida, cuánto, a partir de cuando, ni siquiera el efecto positivo que eso va a tener en sus vidas. Empezá, hacé, y mostrá los resultados. Son más fáciles de contar, más creíbles, y más útiles para todos.

Salvo que tu comienzo, tu accionar, dependa de que otro primero te crea (por ejemplo, presentando el plan de negocios de tu super idea), no necesitás inversores para empezar. No necesitás aburrir a nadie hablando de planes, es mejor alegrar con cambios ya hechos que ilusionar con cambios “a hacerse en algún momento” (y que puede que nunca se concreten).

Al mismo tiempo, depender de la aprobación de otro para empezar a vivir tus sueños, a cumplir tus responsabilidades, o a llevar a cabo tu vida, no suele ser un muy buen tablero sobre el que moverse (de nuevo, exceptuando esas pequeñísimas situaciones en las que la confianza y la inversión del otro son 100% necesarias desde el vamos).

Ya lo pensamos con el asunto de los “Habladores vs. Hacedores“: No te llenés la boca vendiendo humo. Hacé. Es la mejor y más contundente prueba de que realmente cambiaste. :D

Yo vi la imagen en el blog Things We Forget.

En la búsqueda: Excelencia vs. Perfección

Excelencia vs Perfeccion

«La búsqueda de la excelencia es gratificante y saludable. La búsqueda de la perfección es frustrante, neurótica, y una terrible pérdida de tiempo.»

Los diferencia la Coherencia

Hay una sola diferencia entre Falcao y Teo Gutierrez. No, vuelvo a empezar. Hay una sola diferencia extra-futbolística que me interesa resaltar ahora entre Radamel Falcao y Teófilo Gutierrez. Entre las coincidencias está tener un nombre horrible, pero eso al margen. No importa si no te gusta el fútbol, te lo explico cortito:

Coherencia

Uno (Teo) hace un año festejó un gol con una camiseta que tenía éste mensaje: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y siempre. Hebreos 13:8“. Un año más tarde, después de varios problemas de conducta en la cancha, puteadas a los árbitros, provocaciones a los rivales, gestos a los hinchas contrarios, peleas con sus compañeros, y demás actitudes, lo echaron en un clásico, y en una pelea en el vestuario se defendió con un arma “de juguete” que tenía en el bolso. Se lo separó del equipo y ahora no tiene club.

Coherencia

Otro (Falcao) viene hace tiempo hablando de que cree en Dios, en Jesús, en que conocer esa verdad le cambió la vida, y demás. Y el otro día festejó con una camiseta que decía (en inglés): “Cree y verás la gloria de Dios“. Fue el mejor jugador de la final de la Europa League, hizo 2 goles, su equipo salió campeón, y le llueven halagos de todos lados.

Los dos creen en un Dios de amor, de perdón, de “amar al otro como te amás a vos mismo“, y demás. Más allá de lo que sea su vida privada, al menos en público uno fue coherente con eso que dijo y el otro no. Uno hizo lo que dijo. El otro dijo algo e hizo otra cosa.

No me interesa apuntarle a nadie o juzgar el accionar de ninguna persona (aunque como hincha tenga muchísimas ganas), pero está bueno por ahí aprender de la situación.

Aunque la diferencia no sea futbolística, lo que hace que Teo no esté goleando en Europa (o que no esté por lo menos jugando en algún club, en algún lugar del mundo), tampoco es un asunto futbolístico (es un MUY buen jugador de fútbol). Entonces, aunque la diferencia no sea futbolística, afecta en el resultado.

Dicen que fue Gandhi el que dijo (y no me extrañaría):

«La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.»

Entonces, al margen de lo que cada uno crea o no (ya estamos grandes como para que el pensar diferente, creer diferente, o el “no gustar del fútbol” no sean un obstáculo para aprender algo), es sano, positivo, liberador, “stress-free” (?), y empoderador (!) ser coherentes entre lo que pensamos, lo que decimos, y lo que hacemos.

Y justo cuando uno esté por apuntar a otro (en éste caso Teo) por no ser coherente con lo que dice, nos acordamos que si todos fueramos coherentes con lo que decimos, el mundo estaría lleno de viajeros, de buenas personas, de gente que ayuda a los demás, de obras públicas cumplidas, y de mujeres haciendo dieta (y no “empezando el Lunes”). :P

Para anotarse en un post-it, pegarlo en la heladera, como recordatorio en el celular, o en algún papelito para colgar en el corcho: Tan importante como lo que se piensa y se dice, es lo que se hace en consecuencia. :)