Jorge Drexler habla sobre “Amar la trama”

Dudé si publicar éste video o no, por una cuestión de que no sé a cuánta gente le vaya a importar. No sé a cuántos de ustedes les gusta Jorge Drexler, y no sé a cuántos les gusta tanto como para escucharlo hablar media hora, medio técnica y musicalmente, sobre su último disco, “Amar la trama”.

Por ahí al muy fanático de Drexler le cope un poco más, o por ahí al músico, o al compositor de canciones, letras o melodías… o al miembro de una banda, o al que entienda qué es o haya grabado alguna vez un dico sin metrónomo… Por ahí a esos les interese más.

Como sea, ahí está. Es media hora de Jorge Drexler hablando sobre “Amar la trama”, sobre su experiencia como músico, y algunas cositas más… Espero que a alguno le guste. :)

Jorge Drexler relatando la SemiFinal en vivo

Está por arrancar su show y Jorge Drexler todavía sigue viendo a su Uruguay querido disputarse la semifinal del Mundial 2010 con Alemania. El tema es que lo hace arriba del escenario, con una Macbook, y relato-cantando (?) lo que pasa a su público.

El tipo le pone onda a la cuestión, y hasta sufre con el travesaño de Forlán en el último segundo.

Que no se me malentienda: Soy fan acérrimo de Jorge Drexler. Me parece un tipo con unas letras y un pensamiento espectacular en muchos sentidos. De hecho ya tengo mis entradas para ir a verlo al Gran Rex. Pero… ¡qué bajón ver el desenlace de un mundial así!.

Si yo, en mi casa tranquilo, quería matar a todo el mundo, que nadie me hable, y (sobre todo) quedarme callado en posición fetal hasta mi reencuentro con Racing en el Apertura, ¡no me quiero imaginar si me entero y lo vivo en medio de ésta situación!.

Y sí, sé que ya nos despedimos del mundial, pero ésto cuenta como una rememoración linda. Es como haber terminado una relación pero recordar que tuvo momentos lindos. No sé si les cierra la explicación, pero mejor que sí porque tengo otro post sobre el tema. :P

Por el momento, éste video me lo pasó Dai por Twitter.

Jorge Drexler y la copia privada

Yo defiendo la copia privada, que además está contemplada en los cánones: la gente que copia para uso personal o para compartir con alguien cercano, con un amigo. Es difícil separarla del peer to peer, del hecho de compartir archivos.
Lo que critico abiertamente es la piratería institucional, es decir, cuando ya hay una organización encargada de copiar discos y venderlos. Eso es robo, directamente.
Defiendo la investigación; yo investigo mucho por internet. Aunque después compro los discos, porque me gustan como objetos.

Ésto lo dijo Jorge Drexler hace un tiempo ya. Yo mismo lo incluía en una lista que salió a la luz de artistas que estaban “a favor de la copia privada”.

A mi me pasa que de alguna manera “me tranquiliza” cuando gente que yo considero inteligente piensa de la misma manera que yo. Así haya mucha gente en contra de ese pensamiento, o así haya gente “importante” en contra de ese pensamiento.

Y más me alegra cuando después de yo mismo sacar una conclusión, leo en algún lado que una de esas personas que considero inteligentes la comparten.

Jorge Drexler ya dije que es una de esas personas que admiro por su intención de pensar y reflexionar (no por la capacidad, que creo que la tenemos todos, sino por el hecho de llevar a cabo esa capacidad). El tipo hace algo simple, que no es común hoy por hoy: se sienta a pensar las cosas que dice, que hace, que canta.

Ojo, eso no quiere decir que piense igual que toda la gente que considero inteligente. Seguramente no compartiré algunas cosas, pero así y todo seguiría admirando el hecho de que hayan reflexionado en esas cosas. Que se hayan sentado a pensar en serio y no se pongan a pelearse sobre cosas que poco pensaron o investigaron (como lamentablemente está pasando mucho hoy con los argentinos con todo el tema del Gobierno, el Campo, la inflación, la soja, las retenciones y demás).

De alguna manera se tendría que poner “de moda” el hecho de pensar las cosas. Ahí nos salvamos todos. Porque encima los “rebeldes” que trataran de tirar abajo la moda, para ir contra la misma, no pensarían. Por ende serían algo así como ignorantes. Entonces, insisto, no salvaríamos todos.

Nada más nos falta pensar.

El cabildo del iPod de Jorge Drexler

Hoy es un día extraño. Hasta un tanto bipolar, diría.

Por un lado primero me voy a un extremo: Cabildo Abierto Racinguista.

Estaremos ahí, marcharemos, cantaremos, pediremos la muerte y/o/u empalamiento de alguno que otro, y sin violencia (más allá de la que siempre a alguien con poder -policia/grondona/blanquiceleste/etc- le conviene que haya), volveremos a pedir que se vaya Blanquiceleste de una vez al colpos de su madre, caminaremos hasta Puerto Madero, la AFA, o hasta donde le pinte al que más fuerte grite “EH! VAMO’ PARA ALLA!” (bien podemos terminar en la casa de algún pariente suyo de Ranelagh si nos distraemos).

Después de secarnos la garganta gritando, de indignarnos porque “no puede ser que todas éstas cosas estén arregladas por plata, que hij…”, de saludar a algunos conocidos de la cancha, de que esos mismos conocidos me pregunten cuando vuelve mi hermana, de cruzarme seguramente con mi viejo caminando por ahí, y con algún amigo de mi viejo de esos que cada tanto me ve en la cancha y me cuenta que me conoce desde que era así (llevando la mano a la altura de su rodilla más o menos… no sé si exagera, o si yo era un gnomo posta)…

Después de todo eso, me voy a ver a mi amigo Jorge Drexler, al Gran Rex (ahí entra en rigor la parte de la bipolaridad).

Jorge Drexler es un tipo al que le tengo una sana envidia (como decía Eduardo Fabregat, que no sé si es algo de mi amigo -o ex-amigo, no sé, hace mucho que no hablo- Pablo Fabregat). Es un tipo que nada tiene que ver con las “estrellas” de ahora (Drexler digo, Eduardo ni idea). Es inteligente, tiene letras con contenido, piensa, para, reflexiona, analiza todo el tiempo. Y eso después de ganar un Oscar (para el que me ponga en duda el rótulo de estrella).

Entonces como no podía ser de otra manera, pago los petrodolares (¡gordo!) que signifique ir a verlo al teatro tocar vestido de traje y guitarra en mano.

Y el iPod, bueno, nada fantástico… lo llevo a ver si se le puede arreglar una cosa que anda mal, ya que estamos de paso.

Añorar

"Todo tiempo pasado es peor, no hay tiempo peor perdido que el perdido en añorar"
 
"Aquellos Tiempos" – Jorge Drexler
 
(muy recomendado
 

Jorge Drexler en Argentina

Jorge Drexler
 
Así es señoras y señores, si alguno todavía no se enteró, hoy lo está haciendo.
 
Resulta que mi amigo (?) Jorge Drexler, que acaba de ganar un Oscar por el tema "Al otro lado del río", que le hizo a la película "Diarios de motocicleta" (espectacular película, merece un post aparte), va a presentarse en Buenos Aires el 26 y 27 de abril, en el Teatro Gran Rex.
 
Lo hace a modo de presentación de su ya octavo disco, "12 segundos de oscuridad", en mi opinión un excelente disco. Queda claro que, al tener el asunto de su divorcio de fondo y casi como "musa de inspiración" para el disco, tiene momentos y es en general bastante melancólico. Pero (de nuevo en mi opinión), no pasa por el lado de la "melancolía patética" que se suele mostrar en casos de separación, sino una melancolía de quién de alguna manera aprende de lo que pasó y busca seguir con su vida.
 
El asunto es que en los (por lo menos por ahora) dos shows que va a dar en Argentina, el músico además de presentar el nuevo material, va a repasar temas y momentos de sus casi 15 años de carrera. Así que no sólo va a estar bueno para los que hace sólo un tiempo se engancharon (como yo), sino también para aquellos que lo siguen "desde que era así de chiquito"… 
 
El precio de las entradas? De $30 (Pullman, el 2º piso, de la fila 20 a la última, la 25), a $110 (fila 1 a 11 de la platea), si sos de las que revolean bombachas o corpiños, salvo que tengas un buen brazo, vas a tener que ir el 27, porque las de $110 para el 26, ya están agotadas!
 
Las entradas se pueden comprar por ticketek, o en el caso de los que prefieran no darle plata a empresas que especulan con las fechas y los artistas para ganar más plata (como en el Quilmes Rock), pueden comprarlas directamente en el teatro Gran Rex.