
Tener que recurrir a la “piratería onírica” sería casi lo único que nos falta… ¡Pero por suerte los sueños siguen siendo libres, gratuitos, y de código abierto! ¡Vale soñar con quién quiera, en el lugar que quiera, usando lo que uno quiera, y compartirlo con todos los que quiera! (una vez despierto, ¡si conseguís compartir el sueño con otros mientras soñás, pasá el dato!).
Yo lo vi en La Viñeta Satírica.

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