11 consejos para viajar por Europa

Consejos para viajar por Europa

Cada tanto me escribe gente que lee el blog, o amigos, o amigos/familiares de amigos, que están planeando un viaje por el viejo continente y tienen algunas preguntas o simplemente están buscando consejos para viajar por Europa.

Así que, por si interesan, acá hay algunas de las respuestas que estuve juntando. Por ahí puedan servir. Si tenés alguna otra pregunta, haceme tranqui que no sé mucho pero me gusta hablar del tema. 😛

Como pasa con todo: cada persona es un mundo. Y cada persona de viaje es otro mundo más. Así que las que estás leyendo acá no son verdades absolutas, sino algunas ideas y consejos para viajar por Europa que nacen de mi experiencia.

Si tenés alguno para agregar, también está buenísimo que lo dejes en los comentarios. 🙂 Hace poco publiqué también una infografía con consejos para viajar de mochilero por Europa (por si esa es más tu onda).

Transportes dentro de Europa: Bus/Micro

Contrario a lo que cuentan los padres/amigos que viajaron hace mucho, el tren ya no es más una ganga increíble para viajar baratísimo por Europa. Antes había muy buenos abonos semanales o mensuales, tramos ilimitados, y cosas por el estilo. Ahora no tanto.

Viajar en tren por Europa es una forma pintoresca de hacerlo, con lindos paisajes, posibles aventuras, romances como en las películas, y todo lo que quieras. Pero lo más barato ya no es más.

Si querés viajar barato, una gran opción es moverse por Europa en bus/micro. En la mayoría de los casos es la opción más barata que encontré. Aunque hay algunas buses mejores que otros (de 15 que tomé, sólo uno me pareció “no tan bueno”), en general yo tuve buenas experiencias. La mayoría eran micros limpios, lindos, con buen espacio, wifi gratuito y tomacorriente para enchufar y cargar tu teléfono, tablet, laptop, o etcétera.

Las empresas que más usé fueron EuroLines, IdBus (que ahora es OuiBus), Mega Bus, National Express y Student Agency. Bah, también tomé Orange Ways para ir de Viena a Budapest, pero no tengo idea cómo hice para que salga todo bien. Una vez que compré, el mail que me llegó fue este:

Consejos para viajar por Europa en bus

Moverse en avión

En mi caso (que no quería gastar muchísima plata en cada tramo) las aerolíneas normales no eran una opción. SALVO que tuvieran algún tipo de promoción. Que sí, las hay. Para encontrarlas hay webs como eDreams o SkyScanner, que buscan entre varias líneas aéreas (las normales y las lowcost).

Tené en cuenta los equipajes que llevás (sobre todo en las lowcost el equipaje es todo un asunto) y si vas a necesitar agregar equipaje extra (algunos te permiten más de una valija y algunos te la cobran… a veces con una valija conviene un vuelo y con dos conviene otro).

Entrar a Londres

Las migraciones de Londres fueron las más complicadas que tuve durante el viaje (y lo mismo con casi toda la gente que conozco). En mi caso había mayor complicación porque llegué a las 3 AM, dormido, barbudo, en un bus que paró en una oficinita y con yerba mate en la mochila. Les costó una locura entender que no me drogaba ni era terrorista.

Así que para entrar a Londres acordate de tener a mano tu pasaporte actualizado y en lo posible (porque facilita bastante las cosas) tener el pasaje de vuelta impreso. Si encima tenés el pasaje de salida de Londres ya comprado e impreso, mucho mejor.

Te preguntan mucho por qué viajás, por cuánto tiempo, cuándo salís, de qué trabajás en tu país de residencia, y demás. Y depende mucho del empleado que te toque, pero a veces es tedioso.

Importante para argentinos: En todos los aeropuertos, con el pasaporte argentino actualizado después de 2012 me hacían pasar por la fila de la Unión Europea, que siempre fue más rápida (porque en 2012 hicieron el electrónico, que tiene chip, otro número y se adapta mejor a las normas de seguridad internacionales).

Alojamiento en Europa

A mi particularmente (porque soy yo, porque no sé) me costaba un poco Airbnb. Pero es lo que la mayoría recomienda, y con GENIALES experiencias:

Como alternativa, yo en Europa estuve más que contento con los hostels de St Christophers Inn. Son muy limpios, lindos, seguros (la puerta es con tarjeta magnética que sólo te permite tomar el ascensor hasta tu piso, entrar sólo en tu piso, y obviamente sólo en tu habitación), con buenos baños y público joven y buena onda (generalmente tienen un bar muy copado en la recepción, a veces con fiestas o escenarios para bandas).

St Christopher’s tiene hostels en París (el de Gare du Nord es el que más me gustó, estaba bueno y ubicado bien cerca de una de las estaciones de metro más importantes), Barcelona, Londres (fui a The Inn, es el que menos me gustó de todo el viaje), Amsterdam, Berlín, Brujas, Copenhague, Praga, y varios lugares más.

En Amsterdam el hostel que usé fue Tourist Inn Budget Hotel. Buen precio, bien ubicado, y barato.

En Praga estuve en el Prague Holiday Aparments, que es un departamento con comodidades de casa (cocina, escritorio, baños increíbles, microondas, servicio de lavandería, etc), muy lindo y barato.

Si querés buscar más variedad, lo mejor me pareció booking, hostelworld y hostelbookers.

¿Qué ciudades no te pueden faltar?

No tengo ni la menor idea porque no te conozco.

Dicho eso, las que yo me recomendaría a mi mismo en mi primer viaje por Europa (si el dinero y el tiempo no fueran problema) serían: Londres, Barcelona, París, Amsterdam y Berlín.

Después, si se puede, agregaría Praga, Edimburgo, Viena, Budapest y Dublín. En ese orden. PERO: No conocí Munich, Liverpool, Estambul, ni nada de Italia, Portugal, Grecia o Bélgica.

Siempre depende también de la experiencia que tuviste. Hay veces que estás 3 días en una ciudad, justo estuvo lluvioso, hubo un feriado, o algo excepcional, y te quedó la mala impresión.

¿Cuántos días conviene estar en cada ciudad?

Una de las grandes ventajas del viaje que hice yo (que fue sin planear, sacando pasaje dos semanas antes y comprando hotel y conexiones internas sobre la marcha) fue que pude ir regulando esto según la ciudad en la que estaba.

Si me despertaba feliz y creyendo que todavía me quedaba muchísimo por ver, me quedaba. Si me despertaba hinchado en las pelotas con la ciudad en la que estaba parado, me compraba un pasaje y me iba. Si alguno que venía viajando me recomendaba una ciudad con ojos desorbitados de alegría, la googleaba y si me convencía seguía por ese lado. Es maravilloso.

Si no podés hacerlo así (o si los nervios no te lo permiten), yo hice un promedio de 3 o 4 días en cada ciudad. En Viena o Budapest estuve 2 días. En París flasheé amor y grupo de amigos y me quedé 12, por ejemplo. En Amsterdam me hubiera quedado a vivir pero quería estar en Berlín para la final de la Champions. Cosas así.

¿No es horrible viajar solo?

No.

Ya lo dije alguna vez: este fue mi primer viaje de más de 4 o 5 días solo, no es que fuera algo que hice toda mi vida. Y acá estuve unos 50 días. Y no me arrepentí ni una vez de estar viajando solo.

Incluso si la sociabilidad no es tu fuerte, terminás hablando con la gente de por ahí y disfrutándolo. Si querés, conocés gente desde el día 1. Si un día te cansaste de las personas: te mantenés al margen y hacés la tuya.

Si estás solo es porque decidiste estar solo.

Hay mucha gente que también está viajando sola, mucha gente que viene recorriendo varios países y tiene historias geniales para contar, muchas historias de vida en general que son una locura y te va a dar ganas de haber escuchado.

Hay muchas cosas a las que te aventurás más fácil estando solo, muchas vergüenzas que te preocupa menos vivir, mucho todo de lo bueno. Y si viajás con gente no siempre se puede experimentar eso. Mi viaje hubiera sido la mitad de lo que fue si no hubiera viajado solo.

Entiendo (y me da un poco de lástima por vos y bronca por el mundo) que viajar sola siendo mujer te de un poco más de miedo. Si sirve el dato: Yo me crucé con varias chicas que habían estado yendo solas por todo el continente durante varios meses y no tuvieron ningún problema diferente a los míos.

¿Si no se mucho inglés me mato o qué hago?

Lo que importa más que los idiomas que sepas es las ganas que tengas de darte a entender. Con gestos, con una sonrisa en la cara, con buena onda, llevando el mapita, señalando en dirección a lo que querés preguntar, etc. Casi siempre funciona.

Para cuando no: En casi todos lados safás con un nivel mínimo de inglés (como para poder preguntar lo que necesites de hotel o calles y para entender aunque sea palabras sueltas de la respuesta).

Obvio que cuanto más sepas, más te vas a poder quedar hablando con gente del lugar o viajeros que no hablen español. Pero con una mínima noción, estás bien.

En París me pareció que te tratan mejor si primero preguntás si hablan español (que no, no lo habla casi ninguno) y recién después preguntás si hablan algo de inglés. Es lo mismo (terminás hablando en inglés), pero me pareció que con otra simpatía de la otra parte.

En Budapest o Praga los carteles son un quilombo, pero no se murió nadie por no entender carteles… Creo… VOS NO TE VAS A MORIR, que es lo importante.

Arrancar el primer viaje a Europa por Madrid o Barcelona puede estar bueno porque te acostumbrás al sistema europeo en general (desde los aeropuertos hasta los “subtes”) en un idioma familiar en el que te pueden explicar cosas. Pero nadie se murió por no entrar a Europa por Madrid. Ánimo.

Tecnología

Para mi fue fundamental Google Maps (y su función de guardar sectores del mapa sin conexión) o Maps.me (lo mismo, pero te podés bajar un país entero sin mucho drama). Sumaron bastante también las de Booking y Yelp. Y guardé copias de documentos, pasaportes y pasajes en Dropbox (sin conexión, por las dudas).

Google Translate tiene una función que apuntando con la cámara te puede traducir directamente (en vivo) un cartel, por ejemplo. Yo no la usé, pero si estás muy perdido puede sumar.

Googleando “1 eur to ars” te pasa el valor actualizado del euro en pesos. “1 eur to usd” a dólares, y así. Para que no tengas que bajarte una app (que la hay: XE Currency Converter, o algo así).

La constante del viaje

Si viste Lost lo vas a entender más fácil (sino no importa): A mi me sirvió buscar una constante durante el viaje. Una costumbre, chiquita aunque sea, pero que permanezca igual a pesar de que cambien los paisajes, las personas, los idiomas, el clima o básicamente todo a tu alrededor.

Puede ser una gilada, está permitido.

En mi caso, por ejemplo, yo tenía dos puntuales:

  1. Un ratito de tomar mate en cada ciudad. Parece una boludez, pero es un ratito de tranquilidad, de pensar en lo genial que es lo que estás viviendo, a veces de leer, de reflexionar, qué se yo. Parar un ratito en el medio del viaje a disfrutar ese momento. A mi me sirvió como hilo que iba conectando todas las historias que fui viviendo.
  2. En cada ciudad que llegué, fui a comer algo al Hard Rock local. Lo dicho: una gilada. Pero conozco 11 Hard Rocks nuevos. Casi siempre es lo primero que hacía en la ciudad. Ahí, con internet gratis, planeaba los puntos clave para recorrer, armaba caminos, comía rico, iba al baño, etc. No es el agregado cultural del viaje, está claro. Pero es tu constante.

Algunos llevan un mismo muñeco para todos lados y le sacan una foto en cada lugar. Algunos se sacan foto con algún cartel puntual. Otros se disfrazan de Wally (bueno, raro, pero se entiende la idea). Viene a ser como tu casa lejos de casa.

Consejo final: Llevá mate

Además de que lo vas a extrañar, pasa lo siguiente:

  1. Allá está caro y no es tan fácil comprar uno. Y de golpe te pinta el Atahualpa Yupanqui y querés un mate más que vivir.
  2. Es UNA LOCURA de lindo sentarse al bordecito de los canales de Amsterdam, por ejemplo, y tomarse unos mates al atardecer. Impagable.
  3. Es un GRAN disparador de conversaciones de todo tipo en todos lados. Desde gente que se piensa que es droga hasta… gente que se piensa que es droga pero te pregunta.
  4. Sirve para medir cuándo un extranjero te está mintiendo: Si se lo das amargo y a la primera te dice que le gustó, es un estafador. Si no le gustó pero quiere seguir probando hasta que le guste, lo quiero en mi equipo para siempre.

Dicho todo eso, espero que seas consciente de que estás por vivir algo espectacular, increíble, que te puede gustar, servir y abrir la cabeza muchísimo. Y (sobre todo) que un montón de gente no tiene esa misma suerte. Así que disfrutalo.

Hacé que valga la pena (y las 18 mil cuotas). 🙂

Para leer un Domingo: Historias de amor, vida y música

Para mi los Domingos nublados (como el que me está tocando hoy en Buenos Aires) fueron hechos especialmente por Dios para leer, escribir, dormir, mirar series o películas. Después el hombre metió la pata, se puso violento con el fútbol, se prohibieron los hinchas visitantes, y también sirven para ver por TV, con unos buenos mates y unas facturas, los partidos en los que no podés ir a la cancha.

Mientras yo espero que llegue el partido de mi Racing querido del día de hoy (actividad 1 para días de lluvia), hago la parte de escribir (2) porque ya hice la parte de leer (3), ya dormí lo suficiente (4), y quiero recomendar algunas de esas notas que leí hoy para que ustedes hagan lo propio en donde sea que estén leyendo esto.

Va un pedacito de texto de cada una, y el resto en el link (el texto que agarro es muy arbitrario, es algo que me gustó a mi nomás, recomiendo leer la nota completa, siempre):

Rocky, el amor, y las verdaderas historias

Por un lado, están los siempre geniales textos de Caro Aguirre en La Nación Revista. Hoy dice que “Las mejores historias son siempre de amor“. Si te gustan las historias, te va a gustar. Y si viste Rocky, más todavía:

Caro Aguirre y las historias de amor

Vivir más tiene sus secretos

Por otro lado, Maria Talavera (que no tengo el gusto de conocerla) cuenta en El País “Por qué los sabios viven más“. Hay ejemplos puntuales, consejos y algunas buenas ideas:

Cómo vivir más

La clave no es sólo vivir más, sino más feliz

Además, una nota que leí en la semana: Anahad O’Connor cuenta en el New York Times (en español) “Los secretos para una vida feliz, según un estudio de Harvard“:

Como vivir más feliz

Cómo nos afecta (positivamente) rodearnos de naturaleza

Otra nota de La Nación Revista, ahora de (la también genial) Martina Rua cuenta cómo nos influye positivamente pasear aunque sea un ratito por alguna plaza o parque cercano, aunque sea de camino al trabajo/universidad/escuela. Se llama “Cerca de la naturaleza“:

Vivir rodeados de naturaleza

Por qué te deberías querer morir por perderte a Coldplay en Buenos Aires

Y por último me gustó mucho también esta crónica del show de Coldplay en Argentina que hizo Franco Pedrazzi para Diario Popular. Es un relato completamente imparcial, contado por un tipo que tiene un tatuaje de la banda en un brazo. Y eso lo hace más genial todavía:

Crónica de Coldplay en Buenos Aires

Si tenés algún otro texto que hayas leído (¡o escrito vos!) esta semana y te gustaría recomendarlo, siempre están los comentarios para hacerlo con libertad. 🙂

¿Qué es The Break Club? ¡Descargate rompiendo todo!

The Break Club, Buenos Aires, Argentina

Te dejaron por otr@ después de mentirte por meses. Tu jefe te hizo la vida imposible (y olvidate del franco para esa fecha). Se tildó la PC y te olvidaste de guardar o te robaron la notebook con la tesis. Una profesora te desaprobó inexplicablemente, te encerró un tachero, te rompieron el espejito, te rayaron el auto estacionado, te volcaste el café en la camisa antes de salir, se te fueron tres bondis seguidos justo el día en el que llegabas con el tiempo justo, o se te cayó el teléfono de punta y se astilló toda la pantalla. Y el arreglo sale como 3 lucas (been there).

Si alguna de esas situaciones te suena conocida o te pone un poquito nervioso al nivel de que se te empieza a notar la vena de la frente, ponete cómodo en la fila y sentite bienvenido al club. A The Break Club.

The Break Club: El lugar ideal para descargarte rompiendo todo

¿Qué es The Break Club?

The Break Club es una experiencia increíble en pleno Palermo Soho (Nicaragua 5144, en Buenos Aires) en la que el objetivo es que descargues todo eso que venís acumulando (por ahí sin saberlo) de aquella relación tóxica, del garca de tu jefe, de tus dramas con tus viejos, del clásico que te empató el partido de chilena en tiempo de descuento (je), de tu bendita suerte, o la vida, todo en un mismo lugar.

Te ponés un casco con protector facial, guantes y un mameluco, pasás a elegir tu arma destructora (un bate, un palo, una llave francesa, etc), y te metés en “El Cuarto de la Ira”: una habitación preparada especialmente para que rompas todo lo que encuentres a mano. Algo así (sí, señora, uno de esos soy yo):

Según lo que elijas de antemano puede haber: botellas, monitores, computadoras, televisores, plasmas, impresoras o hasta podés llevar tus propias cosas para destruir. Ponés de fondo la música que elijas (¿y qué tema pondrías? Porque Iron Maiden puede que te cebe, pero por ahí ese tema del guacho de Abel Pintos que te dedicó ella antes de irse te pone todavía en mejor clima para esto) y tenés entre 30 y 60 minutos para romper todo a gusto y piacere.

Parece un hobbie para psicópatas con claros problemas con la sociedad, pero en realidad uno no se da cuenta cuánto lo necesitaba hasta que no vive la experiencia. Es para gente común, que se la pasa cuidando las cosas y respetando a las personas, y que en algún momento le puede venir bien un cable a tierra de este estilo.

Porque pasados esos 60 minutos de locura, cuando ya te sacaste todo de adentro, las manos te quedaron temblando y el cerebro te tira cortes de adrenalina, se viene la “Relax room”, una sala con luces ténues, música tranqui, y un sillón para volver a la realidad, pero más renovado y fresco que nunca.

Medios de todo el mundo hicieron notas sobre este “novedoso método para combatir la ira” y hasta entrevistaron a Guido, su creador, para conocer un poco más. Porque son increíbles las historias de personas comunes que salen realmente renovadas de la experiencia de The Break Club.

Ayer conocí el lugar con unos amigos, probé la experiencia y, además de quedar FASCINADO y recomendarla por todos lados (si te apurás todavía vas a encontrar fotos y videos en mi cuenta de Snapchat), pude chequear que Guido Dodero, el fundador de The Break Club es un tipo tan copado como su creación.

Y charlando un rato con él, conocimos casos de personas que llevaron a la “habitación de romper” a su mayor fobia (150 globos para explotar para vencer una “Globofobia”, ponele), gente que llevó fotos de algún ex, una señora de 73 años que se vino desde La Plata y pasó 40 minutos rompiendo cosas con un bate, mucha gente que va en pareja (la semana de San Valentín es una de las más pedidas), muchas primeras citas (anotá: la relax room en la que termina todo, a la luz de las velas, es IDEAL para chapar a lo bestia), empresas que mandan a sus empleados a romper cosas, despedidas de solteros, mucho regalo sorpresa por cumpleaños, y demás.

Después de imaginar que esto era exclusivamente para rugbiers, guerreros, gladiadores o machos cabríos, nos llevamos la sorpresa de que más o menos un 75% de la clientela de The Break Club son mujeres, que hubo hasta niños de 4 años rompiendo cosas en la sala, y nos emocionamos con casos de personas que hasta salieron llorando de emoción, riendo de alegría por haber podido soltar algo, o hasta necesitando un abrazo para terminar de cerrar algún ciclo.

Es difícil contar en palabras una experiencia tan genial, tan shockeante, y tan diferente de lo que uno se imagina que es antes de entrar. No es exagerado decir que salís renovado, reseteado, cambiado, reanimado. Sirve muchísimo para dejar atrás broncas, tristezas, o asuntos que están pendientes en la cabeza. También para divertirse con amigos o en pareja. O para encontrarse con algunos sentimientos que uno tiene guardados bien adentro. Y sobre todo para reemplazar aunque sea por unos meses al psicólogo de siempre. 😛

En el libro de visitas que se puede leer en la entrada hay gente diciendo que “The Break Club es un Disney para grandes“, está la firma de Ethel, la señora de 73 años de La Plata, y más firmas de turistas. Hay puteadas a Macri, a Pasarella, a Funes Mori, o a gente desconocida para el resto de nosotros, hay gente diciendo que es una “experiencia orgásmica“, parejas recomendándolo para citas, primeras citas, o hasta para después de cortar (juntos, rarísimo). No hay ni un sólo comentario negativo, ni una queja para The Break Club. Y eso es en parte porque la experiencia es realmente espectacular y en parte porque la atención en el lugar es perfecta.

The break club: la firma de Ethel

Toda la “mercadería” para romper viene de acuerdos con empresas que reciclan sus productos y donaciones, y la idea no es fomentar la violencia, sino justamente que cada uno pueda canalizar la tensión que podría terminar en violencia, en algo que no lastime a nadie y sea productivo para uno mismo.

Las fotos y video que hicimos con los chicos tratan de mostrar un poco lo que vivimos nosotros, pero cada experiencia es super única. Podés ir a divertirte y sin ningún asunto puntual (como nosotros) o podés ir directamente con algo fijo en la cabeza que necesites descargar en algún lugar. En ese caso, no imagino plata mejor invertida que ésta. 😛

Si querés probar lo que se siente en tus propias manos, podés hacer una reserva en The Break Club por teléfono o whatsapp (al +5491168714584) o email (reservas@thebreakclub.com). Y si te atiende Guido, mandale un abrazo grandísimo de mi parte. Desde nuestra parte al menos, queda TOTALMENTE recomendado.

The Break Club (Argentina)

Los 31 días de Yelp en Buenos Aires

Los 31 días de Yelp en Buenos Aires

En Marzo de 2016 en Buenos Aires empezamos a vivir, del 1 al 31, los “31 días de Yelp“. Esto es: una promoción que durante todo el mes de Marzo alcanza a todos aquellos que quieran usar la plataforma. Son 31 días, en 31 comercios distintos, dando 31 regalos al hacer check-in.

Una pinta de cerveza de regalo, un tostado de la casa, un postre dulce, una porción de papas fritas, un trago, un capuccino, una clase de fitness, un fernet, unas empanadas, unos nachos, unos aros de cebolla, y varios regalos más simplemente con hacer check-in en bares, almacenes, gimnasios, cafeterías, y muchos puntos más de Buenos Aires (en la lista veo a Temple, Caracas, All Saints, Blue Dog, Duarte, Camping y varios lugares geniales más de la ciudad).

El listado completo de regalos por día se puede ver en el evento creado especialmente para la ocasión por Santi Mateo: Los #31DíasDeYelp.

Si nunca usaste Yelp, esta es una buena oportunidad para tu gran debut (si necesitás ayuda acá hay una guía de primeros pasos). Si lo usas poco, y siempre para salir del paso (como tengo que admitir que hago yo), es una buena chance de meternos a fondo y ser parte de la comunidad (estoy en eso, si querés buscame como amigo).

La idea es fácil: Yelp es una comunidad colaborativa, gratuita, con web y app para iPhone y Android, en la que la gente opina de todos los negocios, comercios, atracciones, o puntos importantes de una ciudad.

Por ahí hayas visto en algunas series (se me ocurren por ejemplo “Master of None” o “Love”, que tiene un capítulo casi dedicado completamente a eso, The Big Bang Theory, Los Simpson, etc) que se habla de las reviews de Yelp como el Santo Grial de la modernidad aplicada a los servicios y salidas de todos los días. Es algo más o menos así. Y una vez que lo empezás a usar, es difícil no darle una mirada aunque sea de reojo al lugar al que te invitaron, por lo menos para tener una idea.

En Yelp podes encontrar opiniones de otros usuarios sobre: bares, restaurantes, tragos, platos, gimnasios, clases de danza, cines, parques, teatros, estaciones de servicio, peluquerías, facultades, colegios, hospitales, fundaciones, cementerios, bicicleterías, hoteles, bancos, fiestas, radios, canales de tv, veterinarias, imprentas, bibliotecas, puntos de atracción turística, inmobiliarias, iglesias, mecánicos, dentistas… casi todo lo que puede ser opinable tiene una opinión en Yelp, subida por alguno de sus usuarios.

En síntesis: Es como una GRAN guía local que se actualiza minuto a minuto con el boca a boca de los usuarios. Desde el que lo cagaron y nunca le trajeron el pedido hasta el que un mozo inesperadamente lo atendió mil puntos. Todos opinando. Sirve mucho a la hora de elegir y también a la hora de hacer escuchar tu experiencia. Y encima sus fiestas y eventos, SE DICE que son lo más. 😛

Y si llegaste leyendo hasta acá, me parece bueno sacarte la duda: No, no es un post patrocinado, ni publicidad, ni nada a cambio de nada. 😛 Nomás me gustó la idea. Así que pegale una mirada al evento de los 31 días de Yelp sin miedo al capitalismo salvaje (?).

Nuestro desafío de verano: #4Amigos6Semanas1Vino

Tengo un grupo de amigos de hace años en el que somos 4 personas. Pero grupos de amigos de esos en serio, esos que tienen grupo de whatsapp propio y todo (?).

Tenemos por un lado al contador creativo que es un animal con los números y en el fondo creemos que algún día nos va a sacar a todos los demás de la miseria; el vendedor de autopartes ágil para el 1 a 1 clave para caer bien en cualquier otro grupo; el enfermo del gimnasio, casi fisicoculturista estilo Schwarzenegger, que amedrenta con la imagen pero en el fondo es un tipazo; y… yo, que vendría a ser el blogger, o… no sé bien cuál sería mi papel todavía.

Una particularidad que tenemos como grupo es la designación de nuevos objetivos a corto, mediano y largo plazo. Digamos que tenemos muy bien desarrollado el Ministerio de Nuevos Desafíos y Pequeñas Grandes Metas.

Hay que decirlo: la mayoría de las veces son estupideces, pero cada tanto también salen buenas ideas. Pasan cosas como ir al aeropuerto nomás para estar un rato ahí y vivir esa sensación de irse de viaje un Martes cualquiera, salir a las 3 de la mañana a la ruta nada más para ir a desayunar unas medialunas a Atalaya (y volver después de terminado el café) o ir a una fiesta judía para no judíos para mi cumpleaños y terminar haciendo crowd-surfing al ritmo del “Hava-nagila” (por poner algunos ejemplos).

Sabiendo esto, me agarraron y me regalaron estos Wine Despenser para probar entre nosotros. Y como desde el mismo día en que me llegaron mi vida se convirtió en una aventura de película (esto es completamente mi vida real)…

yo lo tomé automáticamente como un desafío personal. Y me puse manos a la obra.

Para que estemos todos en la misma página, hay que saber lo siguiente: El Wine Dispenser es algo así como una caja premium de vino que llevarías de regalo de nuevo a casa en un viaje, pero que adentro tiene una bolsa cerrada herméticamente, lista para mantener las propiedades naturales del vino por 6 semanas una vez abierto.

#4Amigos6Semanas1Vino: Wine dispenser de Suter

Dicho eso, entendí que no hay mejor manera de probar algo que tiene que ver con vinos y que mantiene su calidad con el paso del tiempo, que hacerlo con un grupo de amigos de esos que también supo mantenerse firme y hasta mejorar con el paso del tiempo, las buenas, las malas y los desafíos.

Y no sigo porque me pongo cursi.

La cuestión es que uno cumple años el 11 de Octubre y su fecha ya la festejamos, pero los demás cumplimos: uno el 20 de Diciembre, otro el 18 de Enero, y la temporada de cumpleaños la cierro yo con el 31 de Enero de 2016. Del 20 de Diciembre al 31 de Enero hay exactamente 42 días, o dicho de otro modo, 6 semanas.

Así que en este caso el desafío con los Wine Dispenser que nos regalaron va a ser abrir el vino para el cumpleaños de “Logu” (20 de Diciembre), hacer que viva con nosotros la temporada de verano 2015-2016 (acompañándonos a quintas, asados, noches especiales, terraceadas estrelladas, escapadas a la costa, y etc), tomar algunas copas más en el cumpleaños del “Chino” Fruty (18 de Enero), y que este genial invento demuestre que cumple con lo prometido con el brindis final, el próximo 31 de Enero de 2016 en el asado por mi cumpleaños.

Un wine dispenser rinde por 20 copas (4 botellas), así que con uno solo nos alcanzaría para hacer un brindis en cada cumpleaños (una copa cada uno), y encima tendríamos dos chances más de brindar por las sorpresas que sea que nos depare el verano para festejar.

A la par, y para no quedarme atrás, yo voy a tener un wine dispenser paralelo para ir tomando una copita diaria, porque no hay que esperar a las fechas especiales, es uno el que hace que terminen siendo especiales. Y sí, porque cualquier excusa es buena para tomarse una copa de vino. 😛

Como la caja misma me promete “garantía de calidad de la primera a la última copa”, ya tenemos guardada aparte una de las botellas del mismo malbec que trae el wine dispenser para comparar si en el día 42 es real que la calidad y las propiedades del vino se mantienen intactas.

Así que ahí está presentada en sociedad la primer propuesta/desafío que tenemos para nuestro verano (y la primera que planeamos con tiempo y hacemos pública, todo un logro para gente como nosotros): #4Amigos6Semanas1Vino. 🙂

Y así, queridísimos y queridísimas, en este blog damos por iniciado un verano de desafíos nuevos, locuras nuevas, y huevadas con amigos. Como tiene que ser.

¡Salud! 🙂

Cómo hacer un pollo al horno sin morir en el intento

Si yo tuviera que escribir un libro de recetas originales y comidas fáciles (por obligación, porque me amenazan con matarme), creo que tendría ese título: “Cómo hacer un pollo al horno sin morir en el intento“.

También es casi seguro que lo haría todo con las bolsas sabor al horno de Knorr que estuve probando estos días (atención: me animé a agregar una categoría de “Cocina” en el blog). Y también sería muy probable que el libro tenga con furia 4 o 5 páginas.

En una de ellas iría el título a página completa, en otra el año de edición, una para los agradecimientos y dedicatorias, en otra una pequeña bio mía explicando que no sé cocinar, y en la que me sobra diría:

  1. Poner la comida (carne, pollo, pescado, etc) dentro de la bolsa.
  2. Agregar el saborizador (mezclando con un bamboleo para que llegue a todo el contenido)
  3. Dejarlo una hora en el horno (que ya debería estar caliente un ratito, a unos 160 grados)
  4. Sacar de la bolsa y comer.

En el plato de hoy, por ejemplo, me cociné un pollo al horno con papas, ají morrón rojo y cebolla. Los pasos son esos mismos. Tengo más o menos un kilo de pollo sin piel, 100 gramos de cebolla, 100 de morrón rojo, la bolsita y el saborizador de limón y orégano (el de “salsa picante” decidí dejarlo para más adelante, todavía no me animé).

Ya hice una carne al horno con romero y tomillo, un cerdo al horno con barbacoa y hoy un pollo al horno con limón y orégano. Las fotos del paso a paso (por si esa lista de 4 puntos, cuyo cuarto es “COMER”, no es lo suficientemente fácil) son las siguientes:

Cómo hacer un pollo al horno con las bolsas de Knorr

Pollo al horno con papas en Bolsa Knorr

Recetas fáciles de pollo al horno

Pollo al horno con Knorr

Pollo al horno con papas