Canciones que te cambian el día. Hoy: “Fix you”, por Fred Knittle

Si pasaste por acá y tenés 4 minutos como para bajar un cambio, escucharte un tema conocidísimo en la voz de alguien no tan conocido, y de paso emocionarte un poco, repensar la vida otro poco, y pensar que el mundo es una cosa maravillosa nada más por canciones y gente como ésta, dale play a este video:

Fred Knittle y el coro “Young@Heart” (formado por y para las personas de entre 70 y 90 años) son los protagonistas. El hombre supo formar parte de la YMCA (una de las ONG más antiguas del mundo), y al retirarse fue uno más en este coro que hace covers de temas desde Coldplay hasta Jimi Hendrix o Sonic Youth, y que se hizo conocido al mundo con un documental con su mismo nombre.

En ese documental, el plato fuerte es esta versión de Fred Knittle de “Fix you”.

Fred murió en 2009 a los 83 años. Acerca suyo, el sitio del coro en su tributo dice que “El fue capaz de pasar sus últimos días rodeado por su familia, visitado por sus amigos, compartiendo historias, contando chistes, mirando fútbol, y algunos más de sus pasatiempos favoritos. Murió en paz, sabiendo que fue amado y será extrañado, pero sintiendo que dejó una vida plena y feliz y que fue bendecido con una gran esposa y familia, incluyendo sus 12 bisnietos“.

Su historia, la historia del coro, y la letra de una de las canciones más trascendentales de Coldplay (a la par de una melodía increíble), me hicieron pasar un lindo momento. De pensar, de reflexionar un poco, de sentir que la vida es linda y el mundo loco, y que hay canciones, piezas, cuadros, melodías, escritos, personas y demostraciones creativas que valen la pena y que te pueden cambiar la vida en un par de minutos.

Si te pasó lo mismo y lo querés hacer durar un poquito más (léase: “si te quedaste manija con Fix you”), acá hay algunas versiones más que también están buenas y puede que te hagan pensar, emocionar, y hasta bailar (o en su defecto tocar instrumentos en el aire) un rato:

¿Cómo sería tu vida si ganaras 100 millones de euros?

¿Qué harías si ganaras la lotería? ¿Cómo sería tu vida si de alguna manera ganaras 100 millones de euros? Esa pregunta responde esta nueva publicidad (a mi gusto genial) de EuroMillones (la lotería europea).

Algunas cuentas del diario La Vanguardia dicen que con 100 millones de euros podés comprar un club como el Espanyol, o jugadores como Bale, Neymar o Suárez, o algún cuadro de Rembrandt o Warhol, o la mansión Jordan (varias), o una isla en Europa, o hasta lanzar una sonda espacial…

Pero vos, en tu vida real, ¿qué harías con 100 millones de euros? ¿En qué te los gastarías? ¿O en quién? ¿O en qué experiencias, productos, servicios?

Al margen de que:

  • 1) Siempre recomiendan tener mucho cuidado al administrar plata que ganaste con herencias o juegos de azar (porque la gente la suele dilapidar y volver a su vida normal en cuestión de meses), y…
  • 2) Varias de esas cosas pueden hacerse sin necesidad de ganar la lotería o ser millonario

Lo cierto es que muchas veces a la hora de imaginarnos que haríamos si de golpe tuviéramos muchísima plata, damos de baja un montón de límites mentales y empezamos a planear y soñar con una libertad que puede servir a la hora de re-pensar la vida. A mi me sirve mucho para eso el video de “¿Qué harías de tu vida si la plata no importara?“.

Porque pensar así por un rato te deja ver cómo realmente disfrutarías tu vida. Entre qué cosas andaría tu ideal. Haciendo qué, pasándolo con quién (o quiénes), en qué lugares, de qué maneras.

No estoy haciendo un llamado público a dejar de trabajar e invertir todo en tratar de ganar la lotería. Para nada. Pero sí a, con una pregunta que puede sonar banal o superficial, empezar a descubrir (o re-descubrir) cuáles son esas cosas que transformarían a tu vida en la mejor vida que (vos, puntual y personalmente) podrías tener.

Así que vuelvo a preguntar: ¿Cómo sería tu vida si ganaras 100 millones de euros? ¿Y si no? :)

¿Cómo sería tu vida si ganaras 100 millones de euros?

Lo que importa es la actitud (GRAN charla TEDx)

El que habla en la charla TEDx que se puede ver arriba es el holandés Victor Küppers (habla en español, tranqui). Y si andás necesitando un shot motivacional, llegaste al lugar y la charla indicados. Acá algunas ideas que me gustaron. Entre comillas algunas frases textuales, fuera de ellas lo que a mi me dejaron pensando:

  • “Las personas que te rodean no te quieren por tu curriculum, sino por tu personalidad”. Si la ecuación para ver cuánto vales como persona es “conocimiento” + “habilidad” x “actitud”, la variante que más importa en la ecuación, la que multiplica en vez de sólo sumar, es la actitud, tu personalidad, la manera en la que afrontás las cosas que pasan.
  • “Cuando uno está desanimado, pierde (u opaca) lo mejor que tiene, que es la manera de ser”. Cuando estás rendido, abandonado, triste, desesperanzado, o simplemente “abajo”, perdés lo que más valioso te hace como persona.
  • Lo más importante en la vida es que lo más importante tiene que ser siempre lo más importante“. Parece un juego de palabras nomás, pero los que alguna vez notamos que no teníamos como prioridad a las cosas que creemos que son las más importantes, entendemos a lo que va. Los demás en algún golpazo lo van a aprender.
  • La “crisis de los FFFFF”, 100% real.
  • Cada instante nos acerca un poquito más a la grandeza o un poquito más a la mediocridad“. Depende de algunas micro-decisiones.
  • Tener ilusiones, tener esperanzas, tener metas, apuntar a algo. Eso ayuda, motiva.
  • Hay que saber distinguir entre los problemas y las “circunstancias a resolver”. Cuando realmente tenemos un problema grande, es cuando aprendemos a diferenciar mejor que nunca esas dos cosas. Y ahí aprendemos también a no hacernos “malasangre” por esas circunstancias.
  • Los que no tenemos dramas en este momento, estamos para ayudar a los que sí tienen dramas y para valorar y agradecer las cosas que sí funcionan, en lugar de seguir fijando la mirada en aquellas que no están funcionando.

Y sobre todo:

  • Disfrutar las pequeñas cosas. Una cerveza fresca, un atardecer, la compañía de alguien querido, una caminata por alguna plaza o parque, lo que sea.
  • Reivindicar el valor de la pausa, del silencio, del parar la pelota, bajar el ritmo.
  • Valorar las cosas antes de perderlas, mientras las tenemos, mientras las estamos disfrutando. Valorar y admirarnos de los grandes momentos incluso cuando los estamos viviendo, de las grandes personas mientras las tenemos al lado.

Que nuestros “homenajes” sean “en vida” (y que esos homenajes sean palabras dichas a tiempo, regalos hechos porque sí, abrazos o besos sin más explicación que haber entendido lo que el otro es para nosotros). Que sean ahora, que no lleguen tarde. Que no nos arrepintamos de no haber dicho o hecho a tiempo.

Los que alguna vez llegamos tarde a valorar algo que perdimos, sabemos que en algunos casos puede que sea algo de lo que nos vamos a arrepentir para siempre. Así que aprendamos y valoremos a esas personas, a esas cosas, a esos momentos, a esas sensaciones… hoy. Ahora. Mientras todavía se pueden disfrutar y valorar. Mientras todavía esa valoración hace la diferencia. Que no nos llegue a destiempo.

Por último: No se puede escapar para siempre de los dramas de la vida. Una pérdida inesperada (de personas, trabajos, cosas, situaciones), una enfermedad, alguna crisis personal, lo que sea. En algún momento llegan y no siempre hay una salida antes de entrar al túnel. A veces hay que atravesarlos, hay que vivirlos.

Y con el tiempo (si lo usamos bien) vamos a ir dejando atrás esos dramas, aprendiendo de lo que se puede aprender y volviendo a recuperar esa actitud y ese brillo. Hay que no rendirse y seguir avanzando. Lo importante es la actitud. :)

Surf sin límites: Todos somos iguales ante una ola

Surf sin limites: En el agua somos todos iguales

“Sin límites” se llama la nueva publicidad de Ford. Sí, es una publicidad. Y sí, el video dura casi 4 minutos. Yo sé que pedirte que mires eso es casi una locura. Pero prometo que es una historia que vale la pena mirar. Es una historia de surf, y a mi por lo menos se me pasó super rápido, el video no se me hizo para nada largo.

La historia tiene a la campeona de surf de 2014 de España, Lucía Martiño (¿la Alana Blanchard española?), y a Albert, Anna, y Gabriel, que tienen entre 20 y 25 años y nacieron con (o desarrollaron) alguna enfermedad que nosotros, los simples mortales, entenderíamos que les imposibilita hacer surf.

Pero la historia existe justamente para demostrar lo contrario.

Dicho eso, acá está:

Y la historia de Ford me hizo conocer a la asociación Play & Train, que desde 2008 busca “poner a disposición de las personas con discapacidad y sus familias el derecho a poder acceder a la práctica, aprendizaje y formación de actividades deportivas, de élite y recreativas, independientemente de la capacidad, género y edad“.

Tienen campamentos de surf y diferentes actividades geniales, y su sitio web permite donar, colaborar, y hasta comprar merchandising para ayudar a su desarrollo.

Por si también te interesó, acá está su presentación (ya que estamos en la onda de ver videos emotivos), con el texto “No te rindas” de Mario Benedetti y algunas imágenes geniales:

Yo lo vi en nuestro blog amigo, Creatividad Publicitaria. :)

Esa parte triste de tu vida… es solo una parte

Esta parte de mi vida se llama... Felicidad

«Esta parte de mi vida… esta pequeña parte… se llama “Felicidad”.»

Siempre me vuelve a hacer pensar la película “En busca de la felicidad“. De mil maneras y en mil cosas diferentes. Hoy, por ejemplo, me quedé pensando en la división por partes o etapas que hace Will Smith a medida que la va contando. Esta parte de mi vida se llama “Siendo estúpido”. Esta parte de mi vida se llama “Corriendo”. Esta parte se llama “Felicidad”.

Me hizo pensar que la vida se separa en etapas, en partes, en capítulos, en momentos. Por ahí cada “categoría” o “sección” de nuestra vida pasa por momentos diferentes y al mismo tiempo tenemos una “etapa general”. Quiero decir: hay veces que a nivel laboral estás en una etapa pero a nivel amoroso estás en otra. O a nivel estudios estás en una y a nivel familiar en otra. Pero hay un promedio que te pone en un lugar, te tiene en una etapa general.

Y eso me hizo entender que hay veces que estoy en una etapa triste, confusa, una etapa de dudas, con más preguntas que respuestas, una etapa en la que no tengo claro cuál es el norte, en la que pierdo el camino claro como para poder dar un próximo paso. Días en los que estoy como entre nubes y sin un panorama muy despejado para adelante. Estoy con mi avión entre chaparrones, con visibilidad reducida, y sin un muy buen pronóstico de clima para los próximos días.

En medio de esos momentos, pienso, me hace bien entender que la vida se separa en etapas. Porque por ahí hoy estás en un capítulo triste del libro, en una parte complicada de la película, o en una etapa confusa de la historia. Pero es simplemente una parte. No es un libro triste, no es un drama entero. Es un capítulo. Una parte. Una etapa.

Alguna vez me enseñaron que cualquier historia que se precie tiene que tener al menos una introducción, un nudo, y un desenlace. Después de meterte de lleno en la historia y sus personajes, aparece un nudo que, aunque nunca nos gusta, es una parte fundamental. Es clave para nuestros personajes, para el protagonista, y clave para la historia.

El nudo es el “pero” de la cuestión. Es lo que rompe con la normalidad del cuento de hadas. Es la tensión, el problema, el miedo, el obstáculo. Es lo que nos pone tristes, lo que nos asusta, lo que nos desespera, o nos dispara los nervios. Y es el pie ideal para un genial desenlace.

En la vida vamos a vivir miles de historias, y en cada una de ellas van a ir apareciendo sus nudos. Va a aparecer el momento ese en el que se nos nubla todo alrededor y quedamos perdidos, desorientados, asustados, o tristes. En esos momentos, como en las partes del nudo de los cuentos, la clave está en seguir adelante. Seguir avanzando. Seguir recorriendo, seguir pasando páginas. No estancarse, no dejar que el miedo o la tristeza nos paralicen, ni cerrar el libro nada más porque no nos gusta cómo viene la historia.

Cuando leo algún libro o veo alguna serie antes de acostarme, me pasa que no puedo irme a dormir en un momento de plena tensión. Sí, siempre dejan algún nudo abierto para que la serie siga atrapando. Pero si queda abierto algún nudo fundamental, necesito ver o leer el siguiente capítulo para resolverlo antes de dejarlo. Necesito avanzar, siento que no me pueden dejar así. Así que sigo mirando, sigo leyendo, sigo avanzando.

Con esto es lo mismo: si esta parte de tu vida (como diría Will Smith) se llama “tristeza”, “confusión”, “miedo”, “soledad”, “duelo”, “fracaso”, o como le quieras poner… seguí avanzando, seguí caminando. No te quedes a dormir ahí. No cuelgues la toalla, no abandones la historia sólo por un mal capítulo.

Acordáte que es sólo una parte.

Y que, mientras sigas avanzando, ya vendrán partes mejores.

¿Cómo atreverse a soñar los sueños de tu vida?

Estoy convencido de que vivimos mejor y brillamos más cuando tenemos un sueño claro, una dirección, un destino de llegada al que apuntar. Es más fácil enfocar los esfuerzos, más difícil distraerse con cosas que no nos llevan a ningún lado, y más divertido motivarse con las partes aburridas.

Así que la tarea para los que hoy no tenemos pensado nuestro próximo sueño, puede ser esa: Poner una meta, un objetivo, soñar un sueño claro (“buscar un ‘qué’ que te motive“, dice el video), ponerle fecha a ese sueño para que no quede sólo en el mundo volátil, y trabajar para conseguir eso que soñamos. Y punto.

Hay que dejar de creerle a los que dicen que no se puede (incluso si los que lo estamos diciendo somos nosotros mismos), dejar de darle bola a los que sólo buscan desanimar (o recordar todas esas veces que no pudimos), perderle el miedo a fallar, a no saber, o a lo desconocido, y de una vez por todas, empezar a probar. Como cuando eramos chicos y no sabíamos que no se podía. Que el conocimiento y la experiencia que tenemos hoy no nos saquen la curiosidad y esa fe un poco ciega en nosotros mismos que teníamos al principio.

Si algo te desanimó en el camino, si se cayó algún sueño pasado, si perdiste algo, o si algo te hizo perder la confianza, empezá de nuevo. Reavivá ese fuego. Volvé a confiar. Volvé a darte una oportunidad. Y si hoy de nuevo no sale, mañana volveremos a intentar. Hasta que salga. :)

Atreverse a soñar