¡Finalmente llegué a Europa!

Barcelona - Camp Nou

Son las 11 de la noche y estoy en un hostel de Barcelona (en una habitación para 8 personas) mirando un Racing vs River con dos ingleses que están en una especie de “springbreak universitario”.

Yo en mi MacBook, sentado en la cama, nervioso y gritándole cosas románticas a Bou, y ellos dos sentados cerca preguntándome por Racing, maravillándose por el cariño que le tengo a Milito, y cantando conmigo “Muchachos traigan vino, juega la Acadé” con un acento rarísimo. Pero, ¿cómo es bien que llegué a ésta situación?

Porque finalmente llegué a Europa. Después de un genial viaje con escala en San Pablo y de una catarata de saludos, felicitaciones, consejos, ideas y también puteadas amistosas que me propiciaron desde que conté que renuncié y me vine de viaje para Europa, acá estoy, en España. Y pintando un país más en mi humilde mapita de viajes.

Mapa de viajes

Seguro quedé mal con mucha gente pero hice lo posible por agradecer a todos, porque se me hizo MUCHÍSIMO más fácil emprender el viaje sabiéndome SUPER acompañado en el sentimiento de tanta gente que dijo cosas rarísimas (hasta a algunos los leí decir que me admiraban y todo… ¡un escándalo!).

Desde el momento en que me subí al avión agarré una genial adrenalina viajera, y desde el momento en que bajé en Europa no paré de no poder creer todo lo que se me pasaba por al lado. Un poco porque lo que conocí hasta ahora es MUY lindo, y otro poco porque esa es la actitud del viaje: maravillarme, aprender, conocer, descubrir, y dejarme sorprender un poco por todo lo que pase en el camino.

Me crucé con muchas personas en mi misma situación (hablé largo y tendido con 2 argentinos -hombre y mujer- y 1 australiana que renunciaron a sus trabajos para viajar por el mundo), y compartí con ellos cervezas, charlas sobre viajes, anécdotas viajeras, y sueños a futuro. Aunque no lo creía mucho, es verdad eso que dicen que en un viaje de este estilo uno sólo está sólo si decide estarlo. Si no, es directamente imposible.

La idea de bajar primero en Madrid (además del pasaje más barato) era conocer el sistema europeo en mi propia lengua. Que no me sea todo ajeno de una. Y así fue. Y la verdad que fue una locura genial.

En estos tiempos me estoy rodeando de gente que, entre algunos tragos (antes de la ebriedad, ojo), planea viajes por el mundo. Y los cumple, ¿eh? Ese es uno de sueños de mi vida: rodearme de gente así de loca de la cabeza, así de libre, así de linda.

Yo mismo, de hecho, sigo improvisando, sin tener nada reservado y ninguna estructura fija. Si me gusta mucho una ciudad, me quedo el tiempo que mi corazón necesite. Si me pasa como con Barcelona (“si no me voy hoy, me quedo a vivir”), me voy esa misma noche y listo. Todavía no sé cómo se siente sacar un pasaje con más de 10 horas de anticipación. Saco ahora y salgo en 6 horas, así que voy preparando la valija y listo.

Hasta ahora ya perdí un iPad Mini, me regalaron un termo, me hice al menos 20 amigos nuevos (de esos con los que seguís hablando), bailé con público 2 veces (sí, aunque sigo bailando horrible), conseguí 5 hinchas de Racing nuevos, hice probar el mate a unas 10 personas, y caminé y anduve (con mi tablita Penny) incontables kilómetros.

Pero en el medio de todo, contaba, conocí a la hermosa España. A la histórica Madrid (con los tours de Sandemans aprendí UN MONTÓN de cosas geniales) y a la “no sé qué pasa en el mundo que no estoy viviendo acá” Barcelona.

La Barceloneta - Barcelona

Sus callecitas, sus bares, sus “coño, vale, joér”, sus tapas, sus estadios de fútbol (es increíblemente gigante el Camp Nou y es increíblemente naif la “barrabrava” del Barcelona), sus museos, sus iglesias, sus avenidas, sus monumentos y su gente tan copada. También (sé que a algunos les interesa) estuve de paso un Domingo por Hillsong Barcelona y realmente me sentí como en casa.

Seguí, en la medida de lo que me fue posible, casi todos los consejos que me dieron (que fueron MUCHÍSIMOS, entre ellos tengo MUCHOS mensajes del tipo “no te conozco pero el viaje que estás haciendo me parece increíble y te recomiendo x cosa…”), y algunos fueron realmente indispensables.

Fui un principiante, aprendí, me equivoqué, descubrí, enseñé, ayudé, me ayudaron, y no me alcanzan las palabras para explicar clarito cuánto crecí cada día desde que llegué. ¡Y eso que todavía no hice ni un cuarto del viaje!

Mi idea al escribir sobre esto no es contar cosas muy técnicas, sino más que nada transmitir un poco de las experiencias que estoy viviendo por acá. Pero si así y todo esperás consejos, anotá:

  • Los tours “a la gorra” de Sandemans los TENÉS que hacer. Son tours caminando por la ciudad con un guía, y una vez que terminás el recorrido (unas 3 horas por los puntos más importantes) vos decidís cuánto pagarle. Generalmente la gente pone 5 o 10 euros, por ejemplo. Yo a Alan, del tour de Madrid, casi le doy un beso en la boca y le dejo mi mochila con toda la plata que tenía adentro. Conviene hacerlos apenas llegás, como para tener un panorama de la ciudad a nivel mapa y un poco de su cultura e historia.
  • Los hostels de St. Christophers son UN ÉXITO. Son limpios, baratos, muy modernos (con tarjetita magnética para entrar a tu piso y tu habitación), seguros (tenés una jaulita para tus pertenencias, que cerrás con tu propio candado), y un lugar impecable para conocer gente.
  • Casi siempre el Metro tiene un paquete de varios pasajes para ahorrar un poco. Sacalo, no seas bolú.
  • Contra todos los pronósticos, a los argentinos en el ambiente hostel no nos odian, caemos simpáticos. Lamentablemente inesperado, pero sorpresivamente bueno. 😛
  • Hasta ahora lo que más barato me salió y menos complicaciones me dio para el transporte, son los buses. Los trenes están más caros que antes (aunque toda esa gente que viajó hace unos años te va a decir que convienen siempre), y los aviones low cost tienen sus promociones pero son muy estrictos con el equipaje, necesitan un par de horas de antelación, y demás. El bus es lo más barato, tiene wifi, enchufe para cargar tus cosas, y es cómodo. Aunque tarde un par de horas más que el avión.
  • Casi todos los museos tienen sus horarios gratuitos, aunque no lo anuncien mucho en los carteles. Preguntás y te cuentan. Generalmente ese tiempo te sirve para un recorrido por lo más importante.
  • Aunque (según tu personalidad) te pueda tentar pasar tiempo sólo, preguntá, hablá, sacá conversación de estupideces. Es increíble la gente genial que hay dando vueltas por ahí y las historias que traen encima. Suena cliché, sí. Pero es verdad y te abre tremendamente la cabeza.
  • Perdé la vergüenza. Te lo pido encarecidamente. Acá sí que no te conoce nadie. Y aunque te parezca que sí, casi nadie va a pensar que sos un idiota (y de última ni te lo vas a enterar, así que… ¿qué importa?). No hagas estupideces ilegales, pero dentro de lo permitido y lo sanito, probá, preguntá, recorré, equivocate, bailá, da el paso ese de más que normalmente no te animarías a dar. Es increíble dónde pueden terminar algunas cosas de esas. Aunque sea al principio hacelo por la anécdota. Después de un par de días de viaje casi que vas a necesitar vivirlo así, vas a ver.
  • Y por último, si tenés la chance de hacer un viaje abierto a Europa, hacelo. Cuando digo “abierto” pienso sin mucha previsión de más, sin muchas estructuras fijas, sin muchos planes inamovibles, sin tanta “cabeza de rutina”. Y si te podés dar el lujo, hacelo sin fecha de regreso. Es una sensación increíble.

Dicho todo esto, sigo viajando. Gracias por seguir estando ahí, por seguir preguntando si sigo vivo, por seguir tirando tips, por seguir comentando locuras en las fotos, y por seguir dando ánimo a cada paso que doy. :)

Renuncié y me voy de viaje por Europa

Viajar es la única cosa que comprás y te hace más rico

Uno de los ítems implícitos de mi lista de cosas que hacer antes de morir (porque no estaba anotado, pero estaba claro que debería) era ese: dejar todo e irme de viaje. Y mañana finalmente lo voy a estar haciendo.

El 30 de Abril de 2015 cerré 2 años y monedas de trabajar en la mejor agencia del universo (Interactivity) para clientes geniales como Sony, Coca-Cola, Fila, Poett, FWTV, y etc, y conociendo a gente de lo más espectacular, para… irme a viajar por el mundo. Empezando por Europa.

Después de pensar mucho el asunto del trabajo, decidí que lo mejor era volver a la vida freelance para encarar otros desafíos en una etapa nueva de mi vida. Y después de pensar casi nada el tema del viaje, no me quedaron dudas de que era ese el siguiente paso lógico de mi vida.

Así que renuncié a un trabajo genial y me voy de viaje

El mapa de mis viajes

Ese es el mapa del 4% del mundo que conozco hasta el momento (marcando los países que visité en la app Been).

O sea que me voy por primera vez de aquel lado del agua, fuera del continente americano. Compré pasajes con 12 días de anticipación, y eso es todo. Ni un hostel, ni un vuelo interno, ni una entrada, ni nada. No tengo ni idea de qué estoy haciendo a cada paso que doy. Pero esa es una de las partes que más me entusiasman de este viaje.

Por ahora es por un mes y medio (tengo cosas geniales para hacer en Buenos Aires en la segunda mitad del año) y con pasaje de vuelta. Pero desde ya le aviso a los viajes que esto no va a quedar así.

Una de las pocas decisiones difíciles de la cuestión (al menos para mi, que amo estar rodeado de amigos) fue elegir irme sólo. Aunque siempre es difícil encontrar gente que coincida con uno en plata, tiempo y vacaciones, esta vez ni siquiera busqué. Entendí que era momento de hacer un viaje así, por mi cuenta, y conociéndome más a mi y a los que haya que conocer en el camino.

El recorrido por Europa

Mi itinerario está escrito en lápiz (metafóricamente, no recuerdo la última vez que toqué un lápiz), y pensado por una persona que nunca en su vida pisó Europa, aunque acepta consejos.

Quiero visitar Madrid, Barcelona, París, Londres, Brujas, Bruselas, Amsterdam, Berlín, por ahí Praga, y volverme. No, no voy a ir a Italia ni a Turquía por el momento (¡basta de preguntar por Italia!). Quedan para el futuro con Grecia y demás asuntos. Y Rusia la voy a conocer en 2018 con Messi levantando la copa.

#Eurotrip2015

Lo lindo (para todos, ¿no?) es que voy a volver a escribir más seguido tanto en este blog como en espacios de otra gente. Y sobre todo que estoy tomando las decisiones necesarias para que lo que pienso, lo que quiero, y lo que decido de mi vida sigan estando 100% en armonía. Eso me hace bien a mi, pero tengo la teoría de que también le hace bien al mundo a mi alrededor.

Según dicen los que ya experimentaron algún viaje de este estilo, se viene un genial tiempo de cambios, de crecer, de aprender, de conocer, de descubrir, de cumplir sueños, de proponerse nuevos, y de viajar a lo loco. Voy con esa búsqueda en mente, lo cual ya es un buen paso. Y como este blog se trata de todo eso, lo estaré contando por acá.

Ahora mismo estoy en la recta final, en la que toda la ropa que uso en Buenos Aires es de homeless para no usar lo que me llevo de viaje, en la que todos me despiden todos los días como si no me fueran a ver nunca más en la vida, y en la que las charlas y las cervezas entre amigos se disparan en discusiones geniales sobre viajar por el mundo haciendo cuadritos o yendo a modelar a países del continente americano a cambio de dólares para viajar (todas historias reales, aunque la modelo claramente no sería yo).

Recomendaciones y propuestas

En fin: ese va a ser mi panorama para las próximas semanas. Voy a valorar muchísimo si hay:

  • Consejos y tips.
  • Recomendaciones de todo tipo (bares para tomar algo o ver los partidos de Racing en la Libertadores, ciudades a visitar, aerolíneas que tomar o que no, libros que leer, webs, blogs, paseos, guías, recorridos, aplicaciones, o lo que se te ocurra).
  • Deseos (si son buenos).
  • Vítores barrabravas.
  • Experiencias de “hice un viaje parecido y vas a ver que te vuela la peluca”.
  • PROPUESTAS DE ALOJAMIENTO POR EL AMOR DE CHÍSUS.
  • Mensajes de “si pasás por x ciudad y no vamos a tomar una cerveza sos una basura”.
  • Propuestas de “se me ocurre que podrías escribir un libro genial sobre el viaje, yo te lo pago, dejá”.
  • Propuestas de “tengo 2 entradas para la final de la Champions para que vayas con una sueca divina que te quiero presentar”.
  • Propuestas de “tengo 10 mil euros para regalarte por si querés seguir recorriendo toda la parte que te faltaría de Europa”.
  • Propuestas de “creo que me cebé pero la idea se entendió”.

Y las estaré recibiendo en los comentarios del blog, por Twitter, Facebook, WhatsApp, a miltonvieyraarrobagmail, Skype, Facetime, Snapchat, correo postal, paloma mensajera, telegrama, o por donde se te ocurra.

Los únicos que serán rechazados con vehemencia son los comentarios del tipo condicional irreparable. Ej: “tendrías que haber ido en Octubre”, “con esa plata hubieras ido a Chapadmalal 5 años”, “si me avisabas antes iba con vos”, y demás. Me voy mañana. No hay vuelta atrás. Colaborame.

Dicho esto, me voy a preparar todo. Gracias por leer hasta acá y por (de alguna manera) viajar conmigo. :)

Renuncié y me voy de viaje por Europa

Argentina es todo esto (y mucho más)

Follow your way – Argentina” es el nombre del video que ilustra el post. Y se trata del espectacular resultado de unos ciclistas polacos que estuvieron viajando 5 meses por Argentina en bicicleta. Están documentando todo en videos y en un blog que (supongo yo, después de traducir algunos fragmentos en Google Translate) cuenta bastante de sus aventuras por el continente.

A mi me pareció increíble cómo un extranjero (que encima habla un idioma TAN distinto al nuestro) supo capturar tan bien la esencia de un país en tantos sentidos. Porque, sí, faltan algunas cosas, algunos paisajes, algunas partes de nuestro ADN, pero mucho de lo principal aparece de alguna manera en el video y de maneras MUY claras (tanto con canciones, pedazos de discursos, imágenes, sonidos, guiños, etc).

En la descripción del video hay más partes de nuestra argentinidad:

  • Una aclaración por una discusión sobre algunos personajes políticos/polémicos que aparecen en el video.
  • La frase del autor: “En Argentina a veces sentís que estás en Europa y a veces te preguntás si ya llegaste a Bolivia”.
  • Las villas y los rascacielos modernísimos.
  • La inflación y la moneda débil.
  • La deforestación y… Monsanto.
  • Borges, Videla, el Che, el gol del Diego a los ingleses relatado por Victor Hugo, las Madres de Plaza de Mayo, y más.

Los mismos autores también hicieron videos sobre sus destinos anteriores: Chile y Perú. Y están igual de geniales. [Leer más…]

10 “casas” que podés encontrar en Inspirato (el Airbnb para ricos)

Hoy internet está hablando de “Inspirato“, un sitio auspiciado por American Express, que es algo así como el “Airbnb para ricos“. Pero antes: ¿Qué es Airbnb? Una especie de mercado comunitario de casas y espacios en el que el dueño de una casa puede ponerla en alquiler, y de paso alguien que viaja y no quiere parar en hotel puede alquilarla para su estadía (pagando menos, evitando la “vida de hotel” y sintiéndose “más como en casa”).

Se pueden alquilar habitaciones o propiedades completas, y puede pasar que esté el dueño de casa en el lugar o no. Tiene un sistema de pago seguro para que no te estafen, y otro de evaluaciones para que uno sepa más o menos con qué tipo de dueño está lidiando, incluso antes de alquilar el lugar.

Bien: Inspirato es algo así como la versión de Airbnb para usuarios de alto poder adquisitivo. Hay otro tipo de propiedades, a otro precio, y en otros lugares. Hay increíbles casas en las Bahamas, las Islas Virgenes, Islas Cayman, la Polinesia Francesa, Hawaii, Suiza, y varios lugares paradisíacos más. Y claro, también están los lugares más normales: Nueva York, París, Miami, California, etc. Pero además entre los atractivos incluye hoteles de lujo, “experiencias” (desde una expedición a la Antartida hasta cruceros por el Báltico), y tickets para eventos como… los Golden Globes o el SuperBowl.

El asunto es que con esta idea de sentirme un poco millonario por un ratito, me puse a chusmear las “casas” que aparecen para alquilar en Inspirato. Y sólo algunas son efectivamente casas. Hay mansiones, penthouses, y directamente habitaciones en hoteles de lujo, de esos que uno sólo conoce por televisión o fondos de pantalla.

En mi búsqueda inicial, hurgando sólo lo necesario para no querer vender el auto para alojarme sólo una noche en algún lugar de estos, encontré 10 “casas” que podés encontrar en Inspirato y que me gustaron particularmente. Hay destinos y estilos para todos los gustos. Acá van:

1) Abaco Club on Winding Bay – Bahamas

Hay más información y fotos en éste link.

Inspirato Bahamas [Leer más…]

Clark Little: La vida de un “Fotógrafo de Olas”

Clark Little: El fotógrafo de las olas

El protagonista del video de abajo es Clark Little. Su particularidad: Se gana la vida fotografiando rompientes de olas, desde adentro del agua. De hecho, según ESPN es “uno de los fotógrafos acuáticos más respetados del mundo“. Y lo avalan varios medios especializados en fotografía, deportes extremos, y naturaleza de todo el mundo.

El hombre nació en California y tiene 46 años. Un día en 2007 la esposa buscaba una foto de una ola para decorar su habitación. El le dijo “No compres ninguna, dejá que yo la saco”. Compró una cámara, una carcasa a prueba de agua, se metió en el mismo mar en el que tantas veces surfeó, y se puso a sacar fotos.

Sin saberlo, estaba empezando una carrera que en sólo 7 años ya tuvo decenas de premios en todo el mundo, y exhibiciones en USA, Brasil, Japón, y Canadá (actualmente tiene una exhibición fija en Hawaii). Además, ganó reconocimiento internacional y salió en casi todos los programas más importantes de noticias de Estados Unidos.

Sus trabajos se publicaron en museos, hoteles de las cadenas Four Seasons o Ritz-Carlton, y medios como la National Geographic, el New York Times, LIFE, Nikon World, entre otros. Además, hizo trabajos especiales para marcas como Apple (¡los fondos de pantalla e imágenes que aparecen en la MacBook Pro Retina!), Nike, Toyota, Nikon, Hewlett-Packard, Verizon, y varias más. Tiene más de 30 tapas de grandes revistas internacionales en su haber, y varios de sus trabajos pululan a diario por portales, blogs, y tumblrs.

El hombre, además, tiene su propio libro de tapa dura, “Shorebreak”, con 160 páginas y más de 100 fotos de distintas playas del mundo, cada una con su historia. Edición “Estandar” y edición “Coleccionista”, con fotos impresas aparte, firmadas, y demás chiches.

Clark Little: fotos de olas

En el video de arriba, él mismo cuenta un poco su historia, cómo empezó en esto, cuál es su forma de pensar y de trabajar, y en dónde tomó sus mejores fotografía. Y por si te quedaste con ganas de más, podés seguirlo en su cuenta de Instagram: Clark Little. También, en su sitio web podés ver las galerías de imágenes (aunque no están en buena definición, una googleada de su nombre va a tener mejor efecto) y comprar fundas para tu iPhone o Galaxy S3, libros, tazas, remeras, postales, y ediciones impresas de sus fotos.

¿Y al final qué pasó con la foto de la esposa? Calculo que en la habitación de su casa tiene una. Pero sino, puede ir a cualquiera de los hoteles Ritz-Carlton y sacarse una foto como esta, con el trabajo del esposo: 😛

Clark Little en el Ritz-Carlton

Brasil 2014: Un sueño cumplido

Argentina Final en el Maracaná

Con Brasil 2014 se nos acaba de ir el mejor Mundial de la historia. Ese que le voy a contar y re-contar a mis hijos por años. Y por eso mismo lo quería vivir en primera persona como sea. El Mundial estaba acá nomás, y Messi estaba en la cancha, con nuestra camiseta. No me iba a perdonar nunca en la vida no haber ido. Así que aproveché esos segundos de inconsciencia que se necesitan para decidir una locura y terminé yendo.

No cuento esto porque crea que le importa a alguien, ni porque tenga que ver con la temática del blog. Todavía no sé ni qué voy a decir, pero necesito decir algo. Necesito largarlo.

Yo soy de esos que, incluso después de haber hecho un duelo por no viajar a verlo, desde el primer reconocimiento de campo que Messi hizo en el Maracaná (el día anterior al primer partido de Argentina), ya nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado fuerte al no ir a Brasil. Y que no era una huevada. Era un error grande, una atrocidad. Una de esas marcas que nos iban a quedar para siempre. Pocas en toda la vida, pero profundas. Eso que ibas a pensar cuando alguien te pregunte “¿Te arrepentís de algo en toda tu vida?”.

Sabía que, si a mi hijo lo crié bien, él me iba a preguntar por qué no fui a Brasil, teniendo el Mundial tan cerca. Y ya estaba practicando las respuestas: “¡No sabés hijo lo que salía un pasaje a Río por esa época! ¡$52.000 sólo ida por volver el Lunes después de la Final!”, “¡2000 dólares una entrada para la semifinal!”, “¡Hasta 10.000 dólares una entrada para la Final, hijo! ¡Eran 120.000 pesos! ¡Me pagaba todo lo que me faltaba pagar del auto, las tarjetas, viajes, todo con una sóla entrada!”, “Justo en esa época se me había dado por trabajar en una oficina, con un puesto serio y jefe, ¿cómo hacía para pedirle de la nada los días para viajar? ¡Era una locura!”.

Y yo sabía que si realmente lo crié bien, el pibe no iba a poder aceptar ningún tipo de respuesta que no sea 1) “No, hijo, para esa época yo no había nacido”, 2) “Para esa época yo ya estaba muerto”, o 3) “No, hijo, pasa que nací en Zimbabue”. Si yo estaba vivo, era argentino, y había un Mundial en Brasil, tenía que ir. Y sino, que Dios, la patria, mis amigos, y sobre todo mi hijo, esa pequeña versión de mi mismo, me lo demanden para siempre.

Así que después de intentar de todas maneras ir desde el principio, y a sabiendas de que no me daba la plata para llegar desde el primer partido y mantenerme vivo y comiendo hasta la final (porque sabía que ibamos a estar en la Final, aunque me falló el pronóstico de ese resultado), decidí por lo menos ir una vez que las cosas estén avanzadas.

Y un Domingo cualquiera, con ese pequeño grupo de amigos con el que al final de cada partido nos lamentábamos por no haber estado ahí (con frases que incluían crisis existenciales y seguro a un montón de gente le parecerían una bestialidad exagerada), decidimos viajar como sea. Después de charlarlo y darle mil vueltas, uno vio una oferta en vuelos, prendió la alarma, y a los 15 minutos estábamos todos 12 cuotas más pobres que antes.

Llegamos a tiempo para ver a Argentina en la Semifinal del Mundo por primera vez en nuestras vidas. Y la vimos ganar, ahí en Brasil, pegaditos a parte de la barra del Corinthians. Sufrimos bajo la lluvia de San Pablo ver que a Messi no le estaban saliendo las cosas, pero festejamos a los gritos afónicos (y corriendo para que no nos maten a trompadas) que Argentina estaba de nuevo en el partido más decisivo del fútbol. Y ahí festejábamos también que, por esas cosas de la vida, uno de nosotros tenía entrada para la Final. Y ese mismo sería yo.

Argentina vs Alemania en el Maracaná

“Las cosas de la vida” esta vez tenían cara de Nabot, un israelí que conoció mi viejo en un partido anterior y que tenía que volver a su tierra porque todo el quilombo en Oriente Medio sumaba un nuevo capítulo de misiles y bombas. Nunca entendimos bien qué iba a hacer él ahí, pero quería vender sus 2 entradas y “sólo” nos pedía 3 veces lo que las pagó. Era lo único que necesitabamos entender. Eso sí: había que jugarse y comprarlas antes de que Argentina juegue contra Holanda. Y lo hicimos.

Romero atajó los penales, Argentina ganó el partido, y 3 días después de comprarlas, nos estaban ofreciendo 5 veces más de lo que las pagamos. 10.000 dólares cada entrada. Ahora, en mano. Ni yo, que le había “alquilado” dólares a toda mi familia para poder viajar, me replanteé un segundo la idea: 10.000 dólares alguna vez los voy a volver a ganar. Y si no los gano, tanto no me van a importar. Una nueva final, en Brasil, con Messi en cancha y con nuestra camiseta, no se repite nunca más. Y no se negocia por nada.

Terminé viviendo una Final del Mundo en el Maracaná, entre Argentina y Alemania, sentado al lado de mi viejo, como viví tantos partidos de Racing desde que soy chiquito. Él habiendo visto los mundiales de Maradona y yo viendo a la selección por primera vez en una Final, abrazado a la esperanza del único jugador que me dio ganas de estamparle su número y nombre a mi camiseta de Argentina desde el Diego para acá.

Maracaná

En el medio hubo banderazos, hinchas argentinos con las anécdotas más increíbles, carpas, garrafas, sambódromos, y “¡¡Brasil, decime qué se siente…!!“. Nos encontramos un iPhone, subimos al Cristo (y le pedí más de cerca que no se olvide del tema Racing), amanecimos a las 4 AM 1 semana entera para entrar a la página de la FIFA por si había entradas, preguntamos a TODOS los contactos cercanos si vendían una, vimos trompadas, puteadas, garotas entregadísimas, brasileros vestidos de holandeses y disfrazados de alemanes, vimos policías gastándonos a la salida del Maracaná, ratoneamos alojamiento, buscamos “disconto” en todo lo que pudimos, nos colamos en alguna que otra situación, y vivimos el infierno de seguir dos días más en Río después de haber perdido una Final del Mundo.

Sueño cumplidoCon lo bueno y lo malo, y teniendo en cuenta todo lo que nos costó (y lo que nos va a seguir costando hasta Julio de 2015), fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Una de las pequeñas locuras más lindas que viví desde que estoy acá en el planeta. Fue seguir un sueño, sin saber cómo iba a terminar, incluso sabiendo que, sí, una de las chances era que el resultado no sea el que queríamos. Pero lo vivimos, lo disfrutamos, lo sufrimos, y lo experimentamos en primera persona.

Se podía perder, era una chance. Se podía sufrir, se podía llorar, te podían gastar tanto que hasta vos (que de chiquito nunca mataste ni una abeja por las dudas de que “llame a las amigas”) te quieras reventar a golpes con todo el que se cruce por delante. Podía ser una goleada de 7 goles o uno sólo, de pedo, faltando 5 o 6 minutos para los penales. Se podía jugar bien o decepcionar. Se podía volver con camisetas de todos los países, como hicieron los garotos, o se podía volver con una única camiseta, orgulloso de tenerla puesta y de compartirla con el mejor jugador del mundo, una vez más. Y tocó perder por ahí sin merecerlo, como tocan un montón de cosas.

Pero a todo ser humano que disfrute el fútbol como deporte y como locura social: Alguna vez en tu vida tenés que ir a ver un Mundial de Fútbol. Sí, es caro. Sí, en algunos casos puede ser una locura. Sí, te sale más barato un viaje de 2 meses a Europa. Pero alguna vez en tu vida, si tenés una oportunidad aunque sea remota, tenés que viajar a un Mundial de Fútbol. Haceme caso. A la vuelta contame si no valió la pena.

Ya volviendo a nuestro viaje, una vez sufrido y llorado todo, lo importante es que volvimos a disfrutar esas cosas increíbles que tiene el fútbol: Este fue el Mundial que más disfruté y el que más sufrí de toda mi vida. Y pagaría lo que sea por vivirlo todo de nuevo.

Brasil 2014 fue, de principio a fin, un nuevo sueño cumplido. :)

Un sueño cumplido