Cadena de amor en el día a día

Cadena de amorEn éste blog somos (y cuando digo somos digo yo y usted que me lee seguido, aunque no lo sepa) grandes defensores de la idea de cambiar el mundo a través del amor, de generar esos pequeños cambios que parecen insignificantes pero que tienen un impacto en nosotros y en nuestro entorno. Y además somos grandes fans de la película “Cadena de Favores” (aunque no fanáticos, un poco críticos del final sobre todo).

Con la idea de Cadena de Favores de fondo (aunque sin imágenes de la película, tranqui), y con la canción “Give a Little Love” de Noah and the Whale sonando de fondo, alguien de por ahí nos hizo un favor (justamente) y creó un mashup de algunas muy buenas publicidades de Liberty Seguros, creando una historia.

Es una cadena de amor en la que uno le hace un favor a alguien, le da un poco de amor, ese alguien a otro, y esa acción le ve alguien más, que aunque no resulte directamente beneficiado toma la posta y lleva un poco de amor a otro, y así continúa la cosa.

El video no tiene palabras. Es la música de fondo con las acciones y la historia de frente. Así que no tenés que saber inglés ni nada para disfrutarlo. :)

Yo lo vi en el blog A las 10 en casa.

Pequeños actos de amabilidad en el mundo

Bebes en el avion

Una simple tarjetita con un aviso: Somos papás, estamos con unos bebés mellizos en el avión, no queremos molestar a nadie, pero tenemos que hacer el viaje. Pedimos disculpas de antemano (y de una manera simpatiquísima), acá hay algunas golosinas de regalo por la molestia, y por si los bebés llegan a molestar mucho, tenemos auriculares a disposición.

Bicicleta, buen gesto de amabilidad

Una carta al diario contando de un caso particular: un padre o madre no podía comprarle una bicicleta a su hijo hasta que un extraño en el parque (que escuchó la charla que estaban teniendo), se acercó y le dio $350 al nene para que compre una, porque “ningún chico debería estar sin bicicleta en el verano”.

Disney: El guardia y la princesa

Un guardia de los parques Magic Kingdom de Disney que ve entrar a una nena vestida de princesa y le dice “Discúlpeme, Princesa. ¿Podría darme un autógrafo?”.

Esos son 3 de los 16 pequeños ejemplos de amabilidad increíble o inesperada que se pueden ver en éste post de Buzz Feed (que ¿lamentablemente? está todo en inglés). En algunos casos es casi como si se tratara de una “cadena de favores”, en algunos son pequeños gestos que no cuestan nada, y algunos costaron su plata también.

Todas diferentes maneras de mejorar el mundo. No quejándose de las cosas malas por la calle o en Twitter o Facebook, sino saliendo a esa misma calle, teniendo contacto con las necesidades y tristezas de los demás, y marcando la diferencia en el mano a mano. :)

La casita del árbol: Haga feliz a un niño con AdSense

La casita del arbol de Google AdSense y la psicologia inversa

En Marzo de 2011 un padre de Villa Gesell hace un video corto con su hijo (Galo) como protagonista, explicando con el ejemplo lo que es la psicología inversa en 26 segundos (y con algo de humor). 1 año y medio después el video tiene 16.325.000 visitas. Y como tiene publicidad, el hombre ganó unos varios miles de pesos con Google AdSense (el sistema de publicidad web de Google). El video original era éste:

Hasta ahí todo normal. Pero lo novedoso es el “retorno de inversión” (?) de todo el asunto, porque el padre decidió invertir la plata que ganó en una casita del arbol para su hijo, el protagonista de tal suceso justinbieberezco en YouTube.

Y la construyó él mismo con el abuelo del nene aprovechando sus conocimientos en carpintería (vivió 6 años en Canadá, trabajando en la construcción de casas).

Es una muy buena (y muy tierna, ¿por qué no?) idea, la casa encima está hecha con una calidad espectacular (hoy estoy en condiciones de afirmar que el niño estaría viviendo mejor que yo), el video está contado con una simpleza buenísima, y para colmo la felicidad en esos segundos en familia al final pagan todo.

El mismo padre cuenta la historia de “La casita del arbol” en Taringa! para el que quiera leerlo en primera persona. Tiene hasta detalles “técnicos” de la construcción de la “casita” (¡que hasta piso flotante tiene!), y la explicación completa, que por momentos te dan ganas de darle un abrazo a toda la familia. :)

Cines en el jacuzzi de Londres y las playas de Asia

Cine en la playa en el Six Senses de Zighy Bay

Incluso mientras “internet está destruyendo la industria”, el cine sigue batiendo récords históricos de recaudación, audiencia, y demás asuntos. Así y todo, la entrada sigue subiendo, los pochoclos (de oro) y la Coca (eso que parece Coca-Cola común y corriente rebajada en hielo pero debe ser orín de algún semi-dios griego, a juzgar por el precio) siguen costando cada vez más caro, y como encima la cola cada vez es más larga, de a poco se va uno cuestionando si vale la pena ir al cine muy seguido.

Pues bien, como bajar los precios pareciera no ser una opción, y sacar más seguido películas que valgan la pena (y no reversionar las mismas 10 veces pero con actores diferentes) no pareciera estar en el horizonte cercano de Hollywood, aquí les traigo dos opciones que podrían funcionar. Dos variantes para que valga la pena pagar por ir al cine de nuevo:

Cine en el Jacuzzi con Hot Tub Cinema

Cine en el Jacuzzi: The Hot Tub Cinema Experience

La idea del Hot Tub Cinema es tan simple como suena: Una terraza en Londres con jacuzzis y una pantalla gigante. De 19 a 23 hs. Cada jacuzzi tiene lugar para 8 personas y la entrada cuesta 25 libras esterlinas. Aunque pagando 220 libras esterlinas podés reservarte todo el jacuzzi para vos, y con vista premium.

La película a pasar es secreta, aunque suele ser un clásico del estirpe de “El mundo según Wayne”, “Volver al futuro”, o “Zoolander”. Tienen “Martes de Clásicos”, “Jueves de Comedia”, y algunos especiales como el de Halloween (que tiene una noche de terror, una de musicales, una de un clásico de los ’80, y una de comedia). El código de vestimenta sería siempre ir con malla o bikini cómodos.

La onda de la idea depende de la audiencia. Hay noches tranquilas en las que todo se limita a la película, el jacuzzi, algunos tragos o bedidas, y una “barbacoa”, y noches que terminan siendo (según el mismo creador de la idea) “una noche de conga con 100 personas bailando con el horizonte londinense de fondo”.

Hot Tub Cinema: Cine en el jacuzzi

Los creadores mejoraron la logística y la técnica de limpieza y hoy pueden hacer eventos de éste tipo cada 24 horas. “Aprendimos a mejorar la velocidad y la precisión con las que podemos limpiar, rellenar, tratar químicamente y vaciar una docena de jacuzzis. Nuestro personal es capaz de preparar los jacuzzis para que estén limpios y calientes cada noche”.

Un video contando la idea “en acción”:

Hoy por hoy tienen 14 jacuzzis, y planean no sólo seguir teniendo las noches de “Hot Tub Cinema” durante el invierno, sino también exportar el formato a varias otras ciudades.

Cine en las playas de Asia

Cine en la Playa en el Hotel Six Senses

Y por si el cine en una terraza, dentro de un jacuzzi, con el skyline de Londres de fondo no era suficiente, hay más. Aunque todavía un poquitito más exclusiva se pone la cosa.

En las playas de Zighy Bay, Omán, hay un hotel de la cadena Six Senses que dos veces por semana tiene el “Beachside Cinema”, un cine con reposeras… directamente en la playa. Y sino, otras dos noches a la semana ofrece el mismo sistema pero “puertas adentro”, al costado de la pileta (o desde adentro de la misma).

Lo bueno de éste cine en la playa es que la entrada es gratis. Una vez que pagás los entre 1000 y 3500 dólares que cuesta cada habitación por noche. :P

Pero bueno, ya se me ocurrieron unas 20 películas que miraría en maratón en un cine como éstos. Así que será cuestión nomás de esperar al verano y ponerse creativos con la pelopincho, la pileta para bebes, una palangana grande y algunos choripanes a la parrilla con Coca-Cola helada. :P

Christian Surfers: El que caminó sobre las aguas, ahora también surfea

Christian Surfers International en Red Bull

En Red Bull: “Christian Surfers: El que caminó sobre las aguas, ahora también surfea“.

Con diferentes estilos, filosofías, tablas, y culturas, se cree que el surf tiene más de 500 años de historia. Es un deporte, un pasatiempo cool, trabajo, y para mucha gente (al margen de su creencia), el surf es un viaje espiritual que los conecta con algo. Con la naturaleza, consigo mismos, o hasta con Dios.

Ese es el caso de los “Christian Surfers”, una organización de jóvenes de distintas partes del mundo a los que los acerca su pasión por el surf, pero los une también la búsqueda de Dios, el creador de las olas que disfrutan. Lejos del estereotipo Flanders, son pibes y pibas normales, surfistas pero también cristianos, que comparten lo que creen y quieren hacerle bien al mundo disfrutando al mismo tiempo del deporte de la tabla.

Esta es la historia del movimiento desde sus inicios, de la mano de Brett Davis, su fundador australiano, un tipo que arranca con la idea por haberse sentido “marginalizado por la comunidad surfer por ser cristiano y marginalizado por la iglesia por ser surfer”. Así es como mezcló esas dos formas de vida en una. Y así nació Christian Surfers.

Para el que quiera leer el artículo completo que escribí en Red Bull (y “Megustearlo” y compartirlo en Facebook o Twitter para que lo lean sus amigos, que siempre se agradece pero que con éste post puntual vale doble para mi), acá está el link: ”Christian Surfers: El que caminó sobre las aguas, ahora también surfea“. ¡Muchas gracias!. :)

La máquina de Rube Goldberg más grande del mundo

La maquina de Rube Goldberg más grande del mundo

No me puse a medir estadísticas ni consultar libros de récords, pero me puedo imaginar que ésta es la máquina de Rube Goldberg más grande del mundo, y también la más limada. Supera incluso (al menos en grandeza y despliegue) al espectacular videoclip del tema “This too shall pass” de Ok Go, a la máquina musical de Coca-Cola, o a aquella super romántica creada para el Día de los Enamorados.

Supera varios límites. Y habla de creatividad, de mucho despliegue y tiempo libre, un poco de locura, y un poco de lo banana que parece ser Jason Paul, el alemán protagonista.

Después podemos hablar también de la cantidad de veces que puede haber fallado, y con ellas la cantidad de veces de querer matar a todos que deben haber tenido los protagonistas. Pero eso al margen. Acá va el video:

Yo lo vi en The San Francisco Egotist.