
Volví de Chaco. Y otra vez me pasó que vuelvo con sensaciones chocadas entre sí. Por un lado alegría por lo que hicimos, por el grupo de gente que se unió más y se formó mejor en el viaje (los que vamos no somos necesariamente amigos, somos conocidos, y el viaje sirve para conocernos más), por lo cambiadas que quedan las cosas allá después de que pasamos.
Pero por otro lado tristeza porque todavía falta mucho también (y lo resumo en eso porque justo ahora no me da ganas de hacer un análisis de la pobreza, de la discriminación, la moralidad, la falta de solidaridad o interés con el que tenemos al lado, y demás cosas sentado calentito desde mi casa).
Pero transformando esa tristeza o desesperación en ganas de seguir haciendo todavía más éste tipo de cosas, el resumen es alegre. Falta mucho, pero vamos avanzando. “Estamos mal, pero vamos bien” como diría el impresentable.
Yo seguiré ayudando desde donde puedo, y éste blog sigue como siempre dando parte de sus “ganancias” a gente que ayuda a otros para que sus cosas estén mejor (el resto me da de comer a mi, ¡así que digamos que también!
).
Falta mucho, pero los caminos no se van a caminar solos, y menos si son largos. Así que, a nuestro paso, pero nos movemos. Yo por mi parte hago lo que puedo y animo al que tenga el corazón de hacerlo que también lo haga, que no espere más (chances tenemos todos, lo que falta es el corazón).
Completamente al margen: La única foto que tengo del viaje es la fea de arriba (desde el micro). Otra vez no llevé cámara ni traje fotos mías. Como apreciación personal, aunque me encanta si los chicos de allá quieren quedarse con una foto conmigo a modo de amistad, o me encanta tener una foto compartida con ellos en “privado”, ir a sacarse “fotos con pobres” me da cierto rechazo. Celebro al que lo hace como resultado de un trabajo sincero, pero me da bronca el que casi que viaja con ese objetivo en mente. Si más que buscar “la foto con el pobre” buscáramos “el corazón con el prójimo” (con el otro, con los demás), dejaría literalmente de ser “necesario” que haya pobres…
Pero bueno, volví para acá. A mi vida normal, a mi ritmo normal, pero con el corazón y la cabeza otra vez un poco cambiados en el camino. Bienvenidos al blog a los que se sumaron en éstos días (porque alguno hizo la tarea de recomendarle el blog a alguien), y hola de nuevo a los que son de la casa y me estaban esperando (con medialunas y una coca fría
).