
En español no sé si tiene tanta gracia como en inglés (o tanto “punch”), pero… gran frase.
No se trata de no recibir ladrillazos (que todos los recibimos, justa o injustamente, en algún momento), ni se trata de las cosas que nos pasan. Se trata de cómo reaccionamos a esas cosas. Cómo usamos esos ladrillos.
Esos pueden ser las piedras que nos pegan hasta dejarnos tirados, o pueden ser los ladrillos sobre los cuales (aprendiendo, reflexionando, mejorando nuestras posturas, acciones, y propuestas) formemos un lindo quinchito al que invitar a comer un asado.