En mi perfil de “veintipicoañero” (22 recién estrenados), que todavía lucha con su monotributo, que ama viajar y que, encima, trabaja de “blogger”, me conozco todo tipo de variantes, gustos y colores de excusas para rechazar distintas cosas.
Desde pedidos de compañía a algún viaje hechos a mis amigos, pedidos de “préstamo de tarjeta de crédito” a familiares para conseguir algo con descuento y en cuotas, o incluso hasta requisitos para sacar tarjeta de crédito propia, y demás yerbas.
Me conozco todos los gestos, todas las señales, las caras previas al “no”, todas las frases armadas, las palabras tiernas, e incluso los falsos lamentos que anteceden al no y que conforman a la excusa en sí.
A esa sensación tan común de sufrir la excusa en carne propia apuntaba una campaña del Banco Supervielle (“superviél”, me cae simpática la pronunciación) que tuvimos en Q! hace poco a modo de video-banner.
La campaña se llama “Cansado de las excusas” (esa es la web), fue destacada con otras argentinas hace poco en Adverblog (que es como groso en lo que es marketing y publicidad en interneg), está mayormente basada en videos cortos y tiene como protagonista a un pibe jóven que se quiere ir a vivir sólo y no consigue a nadie que le salte como garante. Entonces en la historia decide filmar las excusas que le van poniendo los que le dicen que no.
Así que enfocado desde el lado de las excusas (yo no le hubiera dado bola si no había algo como ésto de las excusas promoviendolo), se promociona un producto llamado “garantía para inquilinos”, que hace que el banco salga de garante si querés alquilar.
La campaña además de la web tiene canal en YouTube, una página en Facebook, y aquellos banners en video que hubo en éste y en 5 blogs más.
Está bueno y es una ventaja que, en medio de lo que la gente llama “crisis mundial” y toda la cosa, algunos sigan invirtiendo en publicidad en internet…