Aunque algunos me dirán que no es necesario, o que no hace falta, quiero avisar algo:
El día patrio está durando en el blog a ésta altura unas 48 horas, y muy probablemente llegue a durar casi 72. Es por eso que desde el Miércoles 9 de Julio a la mañana vemos el blog decorado lindo, con escarapelas, una bandera y demás (la escarapela me copó, quien te dice, por ahí se queda).
Pero he aquí las debidas explicaciones. Aunque para qué vamos a decir que son explicaciones… vamos a decir que les cuento un poco de mi vida de ayer y hoy. (Ese aviso le da el pie para irse a los que no le interesan esas cosas). Y acá va…
1) Estoy con media macbook nueva paga, hoy la retiro. De la actual estuve borrando todo para vendersela a una amiga. Cuando digo “todo” digo también “Fireworks, Photoshop, y demás”. Por ende, no tengo manera de volver a exportar el png del header (en “lenguaje ATP” sería: no puedo guardar el cosito para que quede la imagencita “no-patria” de arriba).
2) Entre ayer y hoy estuve recorriendo el centro haciendo distintos trámites, entre ellos algunos para la macbook, algunos para un estudio de antropología de mi hermana (no entendí bien eso, pero va a estudiar algo raro apenas llega), y estuve a punto de limar del todo y comprar una tv LCD (de 26 pulgadas) Samsung para mi pieza (a 28 mil cuotas). No tenía nada que ver con la vida, y era un gasto totalmente desmedido para la plata que tenía ahora y sin ningún fundamento básico. Pero la tenés que ver. De hecho, le saqué una foto… cuando tenga el Fireworks pongo la imagen acá.
El asunto es que cuando lo pensé media vez, el cerebro se encargó de dejarme claro que no soy Ricky Ricón (!), y eso junto a esa (tan odiosa como útil para mi futuro) teoría de mi papá de que piense “si realmente necesito” eso que me voy a comprar, me hicieron decidir por lo más razonable: irme con la cabeza gacha del Fravega (o Garbarino, o lo que fuera) y preferir irme a dormir leyendo, sin tele en la pieza.
3) Me compré “España, decí alpiste“, del fantabuloso Hernán Casciari. Hace unos días hablaba de la presentación del libro, y hoy leo en su blog que en los no más de 10 días que dio para anotarse, 709 personas hicieron lo propio. Por ende se va a hacer en un teatro, el próximo miércoles.
El libro es espectácular. A mi viejo se lo mostré cuando llegué. Con lo que se rió de la tapa no creo que tarde mucho en convencerlo de que lo lea. Y cuando hay algo que en alguna manera tiene que ver con “lo actual” y lo que me hace sentir orgulloso, y se lo puedo mostrar a mi viejo y saber que le va a gustar, me hace sentir doblemente orgulloso.
Por mi parte y como no me quedaba duda, estoy copadísimo sin ni siquiera haber llegado a la mitad del libro. Como prueba basta un botón: ayer me desperté con ganas de ir al dentista (eso, para el que es “nuevito”, significa mucho), sólo para estar en la sala de espera, no tener nada que hacer, estar en silencio y leer algunos capítulos (y no juro porque no soy de jurar, pero aseguro de corazón que no exagero ni un poco).
El hecho de que JUSTO AYER, no tuve ni un segundo de espera (cosa rarísima), empañó un poco el momento, pero bastó sólo leer el primer párrafo del “capítulo” (¿o “post”?) “En Europa no se consigue”, para levantar el ánimo.
Osea: el motivo real es el “1)”. El “2)” hace que uno entienda que si hubiese tenido tiempo, hubiera instalado el Fireworks de nuevo, pero lo tuve bastante poco. Y el “3)” explica que el tiempo que sí tuve, lo gasté todo leyendo “España, decí alpiste”.
Me voy a seguir leyendo. Y no voy a escribir nada hasta no tener la macbook nueva.
He dicho.