
Se acerca el inminente día en el que uno tiene que afrontar al demonio de las tijeras para dejar de parecer un osito gigante y volver a parecer persona. Es así que juntas la plata (porque ahora con lo que cobran algunas peluquerías casi que hay que romper el chanchito cada vez que uno se corta el pelo), juntas valor, ponés un día y te disponés a ir a la peluquería…
Llegas, y generalmente esperas un poco leyendo revistas del siglo anterior o en los casos más avanzados (y “mi peluquería” es una de esas) hay hasta PlayStation para pasar el rato.
En mi caso personal mi primo tenía una peluquería y siempre fue él el que me cortó el pelo. Encima la primera vez me adivinó el corte, me gustó como me quedó de una y desde ese día el hecho de “cómo cortarme el pelo” era una preocupación menos. Se solucionaba con llegar y decir “Como siempre, bola” (bola: léase apodo cariñoso para Federico, mi querido primo).
El asunto se complicó cuando Fede cerró la peluquería y había no sólo que buscar una con onda, sino además volver a encontrar las palabras para ver qué decirle al “Señor Peluquero”.
Encontré una con onda. Un tanto bananera, pero es lo que hay. El problema acá es que los pibes tienen tantos clientes (es una peluquería más grande, con varios peluqueros) que no se acuerdan del último corte, entonces no existe el “Como siempre”…
Qué le dice usted, estimado/a amigo/a a el/la peluquero/a, cuando le dispara la pregunta: “Qué te hago?”.Hay algún tipo de estrategia? Alguna respuesta salvadora?ALGUN TRUQUITO, ACASO?