Vivir viajando, vivir intentando, vivir aventureando

Vivir aventureando

Volví del bendito viaje a Europa. Volví a casa (con mi ducha, mi cama…), a los amigos (con nuestras charlas, cerveza por medio, que van desde Messi vs. Maradona hasta si “vale” o no tener una relación con una prima segunda), a los mates a toda hora, a fútbol, y demás.

Fue un viaje espectacular. Mucho recorrido, muchos lugares y personas conocidos, mucho leído, mucho experimentado, muchas cosas hechas por primera vez, muchas nuevas costumbres, una catarata de nuevas anécdotas, y muchísimas reflexiones. Y ahora está la vuelta.

AMO a Buenos Aires, así que en ningún momento fue un problema para mi volver a mi ciudad. Nomás que no me encanta la idea de no seguir viajandoAsí que lo que decidí es no dejar de viajar.

Vivir para trabajar

Incluso el tiempo que pase en Buenos Aires, lo quiero pasar con esa misma curiosidad, con ese mismo cohete en el traste que me hace no quedarme tirado en la cama, salir, recorrer, conocer, comer en lugares nuevos, descubrir parques, vistas, costaneras, personas locas, de todo.

Quiero vivir viajando acá en mi ciudad, y vivir viajando a cada lugar que tenga a mano. Vivir viajando literalmente y vivir viajando entre libros, aprendizajes, “carreras”, reflexiones, personas, cursos, lo que sea. Que todo quede impregnado con esa curiosidad que me hace mover, que me activa a seguir buscando, a no conformarme, no quedarme quieto, no dejar de aventurear.

Eso quiero: que en ningún momento la vida deje de ser una aventura. Ya sea que tengo la suerte de poder irme de viaje a un lugar espectacular, o que me quedo en casa. Quiero seguir poniéndome nuevos objetivos, nuevas metas, nuevos sueños, nuevos nortes, y no dejar de moverme en la dirección que yo decida.

Un hombre muy sabio que hace las veces de mi padre me dijo que cada uno es arquitecto de su propia vida. Hay pequeños “golpes de suerte”, pero casi siempre uno termina teniendo la vida que fue construyendo y decidiendo durante los años.

Yo no quiero construir una vida “normal”, una vida aburrida, o una vida que sufra la semana y festeje sólo que llega el viernes. No quiero una vida atrapada en rutinas que hacen que todos los días sean iguales, en laberintos de cuentas, deudas, pagos, compras de cosas nuevas, tarjetas, y demás asuntos.

No quiero una vida llena de miedos, de “qué hubiera sido si…”, de no animarme, de dudar, de quejarme, de posponer todo para el futuro, o de vivir según las expectativas de otros. No quiero, me niego.

Quiero una vida de aventuras. Una vida de sueños. Una vida de probar cosas nuevas. De equivocarme mucho y pisar en falso, seguro. Pero de siempre seguir intentando.

Eso quiero: vivir intentando, vivir viajando, vivir aventureando.

Vivir, bah.

El arte de tener los huevos necesarios para cambiar todo

Go confidently in the direction of your dreams

Son las 14 hs y estoy comiendo una pizza de pepperoni en Dublín. Sí, pizza. Porque llovizna así como cuando te pega en la cara, es feriado bancario y no hay ni un lugar abierto ni un alma en la calle.

Esta es una ciudad que entró en el paquete de destinos nuevos que elegí en medio de un “recalculando improvisado” hace 3 días. Algunos salieron bien y me encantaron (¡Edimburgo!) y algunos… Dublín.

Pero ya voy a contar más de eso. Hoy el asunto es que como ya recorrí todo lo que me importaba y la tarde está fea, mientras almuerzo me puse tranquilo a pensar en esto:

Estos primeros 6 meses del 2015 fueron los meses en los que más cambié (mejoré) en toda mi vida. No solo a nivel visible, sino más que nada a un nivel más profundo, en la esencia. Cambiar lo que soy, afirmar, mejorar, sacar lo malo, pulir lo bueno, y cambiarlo por algo todavía mejor.

Y al mismo tiempo fueron los meses en los que más consciente fui (y soy) de esos cambios y ajustes mientras fueron y van pasando.

Algunos se daban solos y yo los miraba fijo, y otros los fui (voy) provocando para aprovechar el impulso. Como quien choca el auto un poquito y una vez que está en el mecánico se ceba y lo tunea todo. O quien se quiebra el tabique y “ya que me estás anestesiando para operarme la nariz, de paso poneme tetas”. Seguro a todos nos pasó alguna vez.

We must take adventuresDecía: fueron tiempos de tomar decisiones fuertes, de animarme a dar saltos a sueños riesgosos que uno nunca sabe cómo van a salir hasta que no prueba, tiempos de volver el foco al lugar correcto en casi todos los sentidos posibles de la vida, tiempos de avanzar a veces sin un destino fijo, como para volver a conocerme a mi mismo y ahí recién poner horizontes claros a los cuales caminar.

Tiempos de volver a preguntarme cuáles son las cosas de la vida que me producen un calorcito especial en el pecho, volver a descubrirlas, y ver si hay nuevas también. El que me conoce sabe que el de las cosas que nos apasionan para mi es un aspecto clave de la vida. Así que fue un tiempo de cortarla con dejar las pasiones llenarse de polvo en algún estante y volver a sacarles brillo.

Tiempos de sacarle el botón de pausa a un montón de cosas que me hacen quien en realidad soy, quien más disfruto ser, y quien más me gusta cuando me miro al espejo. Porque la rutina, el tiempo, la costumbre, o el achanchamiento a veces nos hacen dejar eso de lado sin darnos cuenta o (peor) creyendo que “es lo mejor para ese momento de la vida”. Y no, nunca es lo mejor.

Sí, siempre va a haber tiempos de lidiar con cosas que no nos encantan, esfuerzos, sacrificios, trabajos, o lo que sea. El error no está ahí. El error que yo veo es, mientras hacemos esas cosas, freezar aquellas otras que nos componen desde nuestra esencia, que nos potencian, que nos hacen brillar.

Por eso es que, después de haberme puesto un poco en pausa, estos meses fueron tiempos de volver a andar. De volver a ponerle play y dejar que corran todas esas cosas libres otra vez. De volver a preocuparme por lo que yo quiero, cómo lo quiero, cuándo lo quiero, y no siempre en lo que los demás están esperando o suponiendo que debería pasar.

Porque muchas veces los demás están igual o más perdidos que uno en cuanto a lo que quieren. Entonces, antes de dejar que un lazarillo guíe al otro, a veces conviene parar la pelota y enfocar uno mismo la visión.

Fueron tiempos de pensar mucho, de caminar reflexionando sobre la vida y dejando que la mente se vaya sola para donde quiera mientras el sol y el vientito fresco me pegaban suave en la cara.

Tiempos de hablar mucho con Dios también. Creo que “orando” cualquiera puede tener un mano a mano con el creador del juego, el diseñador de los personajes, y el que sabe todos los truquitos. Y no, no me voy a poner a dar sermones extraños porque hasta a mi me aburren (y a veces me generan un poco de rechazo), pero en tiempos de reflexión introspectiva, a mi me fue inevitable charlar muchísimo con Dios mano a mano.

Fueron tiempos de volver a abrir la cabeza a todas las oportunidades disponibles. “Abrir la vida”, entera, a todo. Repensar por qué elijo lo que elijo y si no me estaré perdiendo de algo. Volver a ver todas las opciones sin prejuicios. Probar esa comida que antes “no me gustaba” (¡nunca la probaste!), probar esas experiencias que antes no probaba y no sabía por qué no las probaba. Tiempo de perder algunos miedos también. O de enfrentarlos, más que perderlos.

Y hay una frase de F. Scott Fitzgerald que dice algo así…

«Espero que vivas una vida de la que te sientas orgulloso. Y si ves que no es así, espero que tengas la fuerza para empezar de nuevo.»

Yo la apliqué “en argentino”, pensando que si lo que estás viviendo no te encanta, es hora de tener los huevos suficientes para cambiar todo (y poner esos huevos en su lugar). Y digo “los huevos” también para las mujeres, porque se entiende la frase (nadie está hablando literalmente de los testículos, señoras y señores, es una expresión).

Tener el coraje para dar los volantazos que haya que dar. La valentía para hacerle frente a esos miedos que te vienen frenando, mirarlos cara a cara, y no esperar a que se corran del camino para pasar, sino pasarlos por encima. Tener y poner todo lo necesario en juego para, a veces, saltar sin redes, no haciendo estupideces inconscientes, pero sí corriendo riesgos que a veces es necesario correr para avanzar.

Porque cuando estás 100% seguro de TODO para tomar una decisión, o es una decisión muy obvia (por ende no te va a dar mucha ventaja), o ya la estás tomando tarde.

El otro día escuché una frase de Casey Neistat que dice así:

«Como un principio vital, la vida se contrae y se expande en directa proporción a nuestra disposición para asumir riesgos.»

O sea: Si nunca tomás ningún riesgo, si siempre vas a lo seguro, ya sabés donde están los límites de tu terreno. Ya sabés que COMO MUCHO te movés en ese espacio (y generalmente incluso en menos, haciendo que la vida se contraiga).

Cuando corrés riesgos revoleás la estaca lo más lejos que podés. Y ahí a veces va a caer dentro de terreno conocido, a veces te vas a equivocar, pero otras veces va a caer en nuevos terrenos, va a expandir el espacio que tenías hasta ahora, a dar nuevos horizontes. Te va a sorprender. Te va a hacer crecer.

Porque no hay que olvidar que yendo a lo seguro tenés asegurado lo bueno y lo malo de cada resultado: Que va a salir y es casi imposible que falle (lo bueno), y que no va a ir más allá de lo esperado (¡lo malo!).

Entonces: si sos como la gran mayoría de nosotros, es bastante probable que pases tiempos de estar un poco estancado, quedado, desilusionado, nublado, o que no estés completamente enamorado de la vida que estás viviendo.

ES NORMAL, no te sientas culpable. Tampoco leas pensando que quien escribe ya superó todo eso. Pero digo: ya que lo estoy reflexionando, por ahí a vos también te pueda servir pensarlo y tomar medidas para que eso cambie.

Empezá hoy. Replanteate todo, cambiá si es necesario, perdé el miedo, probá, dejá de jugar a lo seguro, aunque sea por un rato. Volvé a empezar de cero si necesitás, no importa la edad que tengas. Dejá de acumular cosas en la pila del arrepentimiento y empezá a vivir un poco más a pleno. En el medio te vas a equivocar, vas a sufrir, y va a costar, pero no tengo dudas de que lo que vas a crecer, avanzar, y ganar va a valer la pena el riesgo.

«Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que sí hiciste. Así que suelta amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.»

(dicen que lo dijo Mark Twain)

¡Finalmente llegué a Europa!

Barcelona - Camp Nou

Son las 11 de la noche y estoy en un hostel de Barcelona (en una habitación para 8 personas) mirando un Racing vs River con dos ingleses que están en una especie de “springbreak universitario”.

Yo en mi MacBook, sentado en la cama, nervioso y gritándole cosas románticas a Bou, y ellos dos sentados cerca preguntándome por Racing, maravillándose por el cariño que le tengo a Milito, y cantando conmigo “Muchachos traigan vino, juega la Acadé” con un acento rarísimo. Pero, ¿cómo es bien que llegué a ésta situación?

Porque finalmente llegué a Europa. Después de un genial viaje con escala en San Pablo y de una catarata de saludos, felicitaciones, consejos, ideas y también puteadas amistosas que me propiciaron desde que conté que renuncié y me vine de viaje para Europa, acá estoy, en España. Y pintando un país más en mi humilde mapita de viajes.

Mapa de viajes

Seguro quedé mal con mucha gente pero hice lo posible por agradecer a todos, porque se me hizo MUCHÍSIMO más fácil emprender el viaje sabiéndome SUPER acompañado en el sentimiento de tanta gente que dijo cosas rarísimas (hasta a algunos los leí decir que me admiraban y todo… ¡un escándalo!).

Desde el momento en que me subí al avión agarré una genial adrenalina viajera, y desde el momento en que bajé en Europa no paré de no poder creer todo lo que se me pasaba por al lado. Un poco porque lo que conocí hasta ahora es MUY lindo, y otro poco porque esa es la actitud del viaje: maravillarme, aprender, conocer, descubrir, y dejarme sorprender un poco por todo lo que pase en el camino.

Me crucé con muchas personas en mi misma situación (hablé largo y tendido con 2 argentinos -hombre y mujer- y 1 australiana que renunciaron a sus trabajos para viajar por el mundo), y compartí con ellos cervezas, charlas sobre viajes, anécdotas viajeras, y sueños a futuro. Aunque no lo creía mucho, es verdad eso que dicen que en un viaje de este estilo uno sólo está sólo si decide estarlo. Si no, es directamente imposible.

La idea de bajar primero en Madrid (además del pasaje más barato) era conocer el sistema europeo en mi propia lengua. Que no me sea todo ajeno de una. Y así fue. Y la verdad que fue una locura genial.

En estos tiempos me estoy rodeando de gente que, entre algunos tragos (antes de la ebriedad, ojo), planea viajes por el mundo. Y los cumple, ¿eh? Ese es uno de sueños de mi vida: rodearme de gente así de loca de la cabeza, así de libre, así de linda.

Yo mismo, de hecho, sigo improvisando, sin tener nada reservado y ninguna estructura fija. Si me gusta mucho una ciudad, me quedo el tiempo que mi corazón necesite. Si me pasa como con Barcelona (“si no me voy hoy, me quedo a vivir”), me voy esa misma noche y listo. Todavía no sé cómo se siente sacar un pasaje con más de 10 horas de anticipación. Saco ahora y salgo en 6 horas, así que voy preparando la valija y listo.

Hasta ahora ya perdí un iPad Mini, me regalaron un termo, me hice al menos 20 amigos nuevos (de esos con los que seguís hablando), bailé con público 2 veces (sí, aunque sigo bailando horrible), conseguí 5 hinchas de Racing nuevos, hice probar el mate a unas 10 personas, y caminé y anduve (con mi tablita Penny) incontables kilómetros.

Pero en el medio de todo, contaba, conocí a la hermosa España. A la histórica Madrid (con los tours de Sandemans aprendí UN MONTÓN de cosas geniales) y a la “no sé qué pasa en el mundo que no estoy viviendo acá” Barcelona.

La Barceloneta - Barcelona

Sus callecitas, sus bares, sus “coño, vale, joér”, sus tapas, sus estadios de fútbol (es increíblemente gigante el Camp Nou y es increíblemente naif la “barrabrava” del Barcelona), sus museos, sus iglesias, sus avenidas, sus monumentos y su gente tan copada. También (sé que a algunos les interesa) estuve de paso un Domingo por Hillsong Barcelona y realmente me sentí como en casa.

Seguí, en la medida de lo que me fue posible, casi todos los consejos que me dieron (que fueron MUCHÍSIMOS, entre ellos tengo MUCHOS mensajes del tipo “no te conozco pero el viaje que estás haciendo me parece increíble y te recomiendo x cosa…”), y algunos fueron realmente indispensables.

Fui un principiante, aprendí, me equivoqué, descubrí, enseñé, ayudé, me ayudaron, y no me alcanzan las palabras para explicar clarito cuánto crecí cada día desde que llegué. ¡Y eso que todavía no hice ni un cuarto del viaje!

Mi idea al escribir sobre esto no es contar cosas muy técnicas, sino más que nada transmitir un poco de las experiencias que estoy viviendo por acá. Pero si así y todo esperás consejos, anotá:

  • Los tours “a la gorra” de Sandemans los TENÉS que hacer. Son tours caminando por la ciudad con un guía, y una vez que terminás el recorrido (unas 3 horas por los puntos más importantes) vos decidís cuánto pagarle. Generalmente la gente pone 5 o 10 euros, por ejemplo. Yo a Alan, del tour de Madrid, casi le doy un beso en la boca y le dejo mi mochila con toda la plata que tenía adentro. Conviene hacerlos apenas llegás, como para tener un panorama de la ciudad a nivel mapa y un poco de su cultura e historia.
  • Los hostels de St. Christophers son UN ÉXITO. Son limpios, baratos, muy modernos (con tarjetita magnética para entrar a tu piso y tu habitación), seguros (tenés una jaulita para tus pertenencias, que cerrás con tu propio candado), y un lugar impecable para conocer gente.
  • Casi siempre el Metro tiene un paquete de varios pasajes para ahorrar un poco. Sacalo, no seas bolú.
  • Contra todos los pronósticos, a los argentinos en el ambiente hostel no nos odian, caemos simpáticos. Lamentablemente inesperado, pero sorpresivamente bueno. 😛
  • Hasta ahora lo que más barato me salió y menos complicaciones me dio para el transporte, son los buses. Los trenes están más caros que antes (aunque toda esa gente que viajó hace unos años te va a decir que convienen siempre), y los aviones low cost tienen sus promociones pero son muy estrictos con el equipaje, necesitan un par de horas de antelación, y demás. El bus es lo más barato, tiene wifi, enchufe para cargar tus cosas, y es cómodo. Aunque tarde un par de horas más que el avión.
  • Casi todos los museos tienen sus horarios gratuitos, aunque no lo anuncien mucho en los carteles. Preguntás y te cuentan. Generalmente ese tiempo te sirve para un recorrido por lo más importante.
  • Aunque (según tu personalidad) te pueda tentar pasar tiempo sólo, preguntá, hablá, sacá conversación de estupideces. Es increíble la gente genial que hay dando vueltas por ahí y las historias que traen encima. Suena cliché, sí. Pero es verdad y te abre tremendamente la cabeza.
  • Perdé la vergüenza. Te lo pido encarecidamente. Acá sí que no te conoce nadie. Y aunque te parezca que sí, casi nadie va a pensar que sos un idiota (y de última ni te lo vas a enterar, así que… ¿qué importa?). No hagas estupideces ilegales, pero dentro de lo permitido y lo sanito, probá, preguntá, recorré, equivocate, bailá, da el paso ese de más que normalmente no te animarías a dar. Es increíble dónde pueden terminar algunas cosas de esas. Aunque sea al principio hacelo por la anécdota. Después de un par de días de viaje casi que vas a necesitar vivirlo así, vas a ver.
  • Y por último, si tenés la chance de hacer un viaje abierto a Europa, hacelo. Cuando digo “abierto” pienso sin mucha previsión de más, sin muchas estructuras fijas, sin muchos planes inamovibles, sin tanta “cabeza de rutina”. Y si te podés dar el lujo, hacelo sin fecha de regreso. Es una sensación increíble.

Dicho todo esto, sigo viajando. Gracias por seguir estando ahí, por seguir preguntando si sigo vivo, por seguir tirando tips, por seguir comentando locuras en las fotos, y por seguir dando ánimo a cada paso que doy. :)

Renuncié y me voy de viaje por Europa

Viajar es la única cosa que comprás y te hace más rico

Uno de los ítems implícitos de mi lista de cosas que hacer antes de morir (porque no estaba anotado, pero estaba claro que debería) era ese: dejar todo e irme de viaje. Y mañana finalmente lo voy a estar haciendo.

El 30 de Abril de 2015 cerré 2 años y monedas de trabajar en la mejor agencia del universo (Interactivity) para clientes geniales como Sony, Coca-Cola, Fila, Poett, FWTV, y etc, y conociendo a gente de lo más espectacular, para… irme a viajar por el mundo. Empezando por Europa.

Después de pensar mucho el asunto del trabajo, decidí que lo mejor era volver a la vida freelance para encarar otros desafíos en una etapa nueva de mi vida. Y después de pensar casi nada el tema del viaje, no me quedaron dudas de que era ese el siguiente paso lógico de mi vida.

Así que renuncié a un trabajo genial y me voy de viaje

El mapa de mis viajes

Ese es el mapa del 4% del mundo que conozco hasta el momento (marcando los países que visité en la app Been).

O sea que me voy por primera vez de aquel lado del agua, fuera del continente americano. Compré pasajes con 12 días de anticipación, y eso es todo. Ni un hostel, ni un vuelo interno, ni una entrada, ni nada. No tengo ni idea de qué estoy haciendo a cada paso que doy. Pero esa es una de las partes que más me entusiasman de este viaje.

Por ahora es por un mes y medio (tengo cosas geniales para hacer en Buenos Aires en la segunda mitad del año) y con pasaje de vuelta. Pero desde ya le aviso a los viajes que esto no va a quedar así.

Una de las pocas decisiones difíciles de la cuestión (al menos para mi, que amo estar rodeado de amigos) fue elegir irme sólo. Aunque siempre es difícil encontrar gente que coincida con uno en plata, tiempo y vacaciones, esta vez ni siquiera busqué. Entendí que era momento de hacer un viaje así, por mi cuenta, y conociéndome más a mi y a los que haya que conocer en el camino.

El recorrido por Europa

Mi itinerario está escrito en lápiz (metafóricamente, no recuerdo la última vez que toqué un lápiz), y pensado por una persona que nunca en su vida pisó Europa, aunque acepta consejos.

Quiero visitar Madrid, Barcelona, París, Londres, Brujas, Bruselas, Amsterdam, Berlín, por ahí Praga, y volverme. No, no voy a ir a Italia ni a Turquía por el momento (¡basta de preguntar por Italia!). Quedan para el futuro con Grecia y demás asuntos. Y Rusia la voy a conocer en 2018 con Messi levantando la copa.

#Eurotrip2015

Lo lindo (para todos, ¿no?) es que voy a volver a escribir más seguido tanto en este blog como en espacios de otra gente. Y sobre todo que estoy tomando las decisiones necesarias para que lo que pienso, lo que quiero, y lo que decido de mi vida sigan estando 100% en armonía. Eso me hace bien a mi, pero tengo la teoría de que también le hace bien al mundo a mi alrededor.

Según dicen los que ya experimentaron algún viaje de este estilo, se viene un genial tiempo de cambios, de crecer, de aprender, de conocer, de descubrir, de cumplir sueños, de proponerse nuevos, y de viajar a lo loco. Voy con esa búsqueda en mente, lo cual ya es un buen paso. Y como este blog se trata de todo eso, lo estaré contando por acá.

Ahora mismo estoy en la recta final, en la que toda la ropa que uso en Buenos Aires es de homeless para no usar lo que me llevo de viaje, en la que todos me despiden todos los días como si no me fueran a ver nunca más en la vida, y en la que las charlas y las cervezas entre amigos se disparan en discusiones geniales sobre viajar por el mundo haciendo cuadritos o yendo a modelar a países del continente americano a cambio de dólares para viajar (todas historias reales, aunque la modelo claramente no sería yo).

Recomendaciones y propuestas

En fin: ese va a ser mi panorama para las próximas semanas. Voy a valorar muchísimo si hay:

  • Consejos y tips.
  • Recomendaciones de todo tipo (bares para tomar algo o ver los partidos de Racing en la Libertadores, ciudades a visitar, aerolíneas que tomar o que no, libros que leer, webs, blogs, paseos, guías, recorridos, aplicaciones, o lo que se te ocurra).
  • Deseos (si son buenos).
  • Vítores barrabravas.
  • Experiencias de “hice un viaje parecido y vas a ver que te vuela la peluca”.
  • PROPUESTAS DE ALOJAMIENTO POR EL AMOR DE CHÍSUS.
  • Mensajes de “si pasás por x ciudad y no vamos a tomar una cerveza sos una basura”.
  • Propuestas de “se me ocurre que podrías escribir un libro genial sobre el viaje, yo te lo pago, dejá”.
  • Propuestas de “tengo 2 entradas para la final de la Champions para que vayas con una sueca divina que te quiero presentar”.
  • Propuestas de “tengo 10 mil euros para regalarte por si querés seguir recorriendo toda la parte que te faltaría de Europa”.
  • Propuestas de “creo que me cebé pero la idea se entendió”.

Y las estaré recibiendo en los comentarios del blog, por Twitter, Facebook, WhatsApp, a miltonvieyraarrobagmail, Skype, Facetime, Snapchat, correo postal, paloma mensajera, telegrama, o por donde se te ocurra.

Los únicos que serán rechazados con vehemencia son los comentarios del tipo condicional irreparable. Ej: “tendrías que haber ido en Octubre”, “con esa plata hubieras ido a Chapadmalal 5 años”, “si me avisabas antes iba con vos”, y demás. Me voy mañana. No hay vuelta atrás. Colaborame.

Dicho esto, me voy a preparar todo. Gracias por leer hasta acá y por (de alguna manera) viajar conmigo. :)

Renuncié y me voy de viaje por Europa

Valija Chica: Los mejores regalos son las experiencias

Conocé cómo funciona el servicio de Valija Chica, y nada más dejando un comentario al final del post ganate una Valija Chica Mix (sesión con fotógrafos profesional, entradas para el teatro, degustación de vinos, iniciación en tiro deportivo, un día de spa, clases de remo o kayak, un cambio de imagen, o la opción que vos elijas).

Valija chica: Los mejores regalos son las experiencias

Valija Chica: Regalá experienciasMuchos estudios confirman que, una vez cubiertas las necesidades básicas, vivir grandes experiencias suma mucho más felicidad en las personas que tener más plata o más cosas materiales. O sea que viajar, conocer lugares nuevos, pasear con amigos, cenar en un lindo lugar con alguien especial, y demás asuntos “reportan más ganancias” que las ganancias materiales en sí.

Incluso sabiendo eso, en cada cumpleaños u ocasión especial de algún ser querido nos reventamos la cabeza pensando qué le puede gustar o qué le estará haciendo falta. Cosas. A veces lo encontramos, a veces regalamos cualquier cosa, y a veces tenemos la suerte de embocarla de casualidad.

Pero teniendo en cuenta lo que dicen los que saben, SIEMPRE gastamos plata en lo que no reporta las mayores alegrías. Y nos olvidamos que es eso lo que buscamos con un regalo: darle una alegría a una persona que amamos. Mejorarle la vida de alguna manera.

Con eso en mente nace Valija Chica. Valija chica es un sistema mediante el cual podés regalar lo que más deja: experiencias. Desde desayunos especiales, hasta desafíos, viajes, tratamientos de bienestar, o mezclas de las mejores experiencias en un mismo pack. Cada tipo de experiencia tiene adentro varias opciones para que el, la, o los homenajeados elijan la que más les guste (elegís un desayuno, y la persona puede elegir en cuál de los 16 bares o cafés seleccionados lo quiere tener). La lista completa de regalos se puede ver acá.

Elegís el tipo de experiencia, la comprás, se envía una valija chica simpática a la casa del homenajeado en cuestión (en las fotos se ve la que recibí yo, por ejemplo), éste elige entre las opciones, hace su reserva con un código especial, y disfruta de tu regalo. Tan simple y completo como eso.

Valija Chica Regalos Experiencias

Y por si no era lo suficientemente fácil hacer un regalo como este, en el sistema de Valija chica además tenés envío a todo el país, podés pagar en cuotas sin interés, y con todas las tarjetas.

Yo probé el servicio y me pareció una idea MUY buena onda, además de una chance genial y súper accesible de alegrarle la vida a alguien que queramos. Haya algún motivo especial o no. Así que está realmente recomendada desde acá.

Y para que todos puedan probar la experiencia como yo lo hice, vamos a sortear una Valija chica entre todos los que quieran participar. Para hacerlo, podés dejar un comentario en este post, en twitter (mencionando a la cuenta @emevieyra o @quelapaseslindo), o en la página de Facebook del blog.

Voy a anunciar al ganador o ganadora el Miércoles 6 de Mayo en este mismo espacio. Y después él o ella nos contará cómo vivió la experiencia de Valija chica en sus redes sociales, seguramente. 😉

Valija Chica: Como regalar experiencias

Trabajo 3.0 en Argentina: donde quieras y para quien quieras

Trabajo 3.0 en Argentina

Post PatrocinadoUn dibujante italiano que ilustró la reedición de un libro inglés de 1900. Un diseñador gráfico español que boceta la nueva imagen de una marca alemana de autos. Un fotógrafo que produce las piezas necesarias para una nueva campaña publicitaria. Un redactor que, desde la comodidad de su casa, consigue un trabajo creando contenidos para la empresa de sus sueños. Un editor de video que resulta ser la pieza que le faltaba al rompecabezas de una productora multimedia.

Lo que tienen en común todos ellos es que tienen un talento puntual, un conocimiento específico, y que todos aplican para lo que ahora llamamos “Trabajo 3.0“.

Esta nueva variante laboral está compuesta sobre todo por jóvenes de 26 a 45 años (que son el 71% del total) que quieren elegir desde dónde trabajar (pudiendo hacerlo desde su casa, en un avión, o desde un bar en Hawai), cuándo trabajar (¿preferentemente cuando esté nublado y la playa no esté tan tentadora?), y para quién trabajar (eligiendo, de acuerdo a los ingresos necesarios, los clientes y proyectos que más les apasionen).

Así es entonces que por comodidad, libertad, eficiencia, o hasta por ahorro de tiempo y dinero, somos cada vez más los que nos inclinamos en todo el mundo por el trabajo freelance.

¿Pero cómo se consiguen clientes en esta nueva etapa laboral? Ya no son más los avisos clasificados en el diario ni los carteles en vidrieras. Ahora Internet funciona como una ventana abierta al mundo para que cada trabajador muestre sus conocimientos y capacidades, y al mismo tiempo para que cada empresa exponga sus necesidades.

Hay webs especializadas (como la citada Nubelo) que conectan empresas con profesionales a través de los proyectos que tienen potencialmente en común. Sólo es cuestión de registrarse y completar un perfil propio (sea como “empleado” o “empleador”), y después de eso ir encontrando los proyectos que cumplan con nuestros requisitos.

Una vez que se tiene una contraparte que ofrezca el proyecto o servicio que necesitamos, con las nuevas herramientas de trabajo remoto está todo dado para cumplir con los proyectos de manera más conveniente para ambas partes. Desde Google Drive o Dropbox para el almacenamiento (o la parte de Docs de Google para la edición colectiva de archivos), hasta Basecamp para la gestión, Skype para la comunicación, Paypal o las transferencias bancarias para los pagos, y los extras que sean necesarios según el trabajo puntual.

El Trabajo 3.0 en Argentina

Y como esta nueva metodología no es algo de las películas, los países europeos, o de publicidades engañosas de internet, sino que funciona en la vida real y ya está funcionando para cientos de miles de personas en nuestro país, acá hay algunos números del trabajo 3.0 (o freelance) en Argentina. Según estudios de Nubelo:

  • El 52% de sus usuarios profesionales de Argentina se dedican al “trabajo 3.0″ a tiempo completo, siendo esa su única fuente de ingresos.
  • Un 32% complementa su trabajo full-time con trabajos freelance.
  • 60% de los usuarios argentinos tienen los estudios universitarios completos.
  • El 38% tardó menos de un mes en encontrar su primer trabajo a través de Nubelo.
  • El 67% de los argentinos realiza todos estos trabajos exclusivamente online.
  • El 73% de los argentinos trabajó para clientes extranjeros.

Entre lo que más valoran los argentinos del trabajo 3.0 está el administrar sus propios tiempos, ser su propio jefe, trabajar desde el lugar físico que elijan, y tener más independencia que en un trabajo tradicional.

Si no pudiste ni terminar de leer la lista y ya te dieron ganas de salir corriendo a investigar cómo es todo esto del trabajo 3.0, sos de los míos. Y si es así, vos también podés empezar hoy (aunque sea de a poco, para probar en los ratos libres) a trabajar freelance desde donde quieras. :)