Argentina es todo esto (y mucho más)

Follow your way – Argentina” es el nombre del video que ilustra el post. Y se trata del espectacular resultado de unos ciclistas polacos que estuvieron viajando 5 meses por Argentina en bicicleta. Están documentando todo en videos y en un blog que (supongo yo, después de traducir algunos fragmentos en Google Translate) cuenta bastante de sus aventuras por el continente.

A mi me pareció increíble cómo un extranjero (que encima habla un idioma TAN distinto al nuestro) supo capturar tan bien la esencia de un país en tantos sentidos. Porque, sí, faltan algunas cosas, algunos paisajes, algunas partes de nuestro ADN, pero mucho de lo principal aparece de alguna manera en el video y de maneras MUY claras (tanto con canciones, pedazos de discursos, imágenes, sonidos, guiños, etc).

En la descripción del video hay más partes de nuestra argentinidad:

  • Una aclaración por una discusión sobre algunos personajes políticos/polémicos que aparecen en el video.
  • La frase del autor: “En Argentina a veces sentís que estás en Europa y a veces te preguntás si ya llegaste a Bolivia”.
  • Las villas y los rascacielos modernísimos.
  • La inflación y la moneda débil.
  • La deforestación y… Monsanto.
  • Borges, Videla, el Che, el gol del Diego a los ingleses relatado por Victor Hugo, las Madres de Plaza de Mayo, y más.

Los mismos autores también hicieron videos sobre sus destinos anteriores: Chile y Perú. Y están igual de geniales. [Leer más…]

Por qué tenés que ver “CHEF” (la película)

Por qué tenés que ver "Chef", la películaCreo que no vi ninguna película en los últimos 5 años que pegue más con el espíritu de este blog (y por ende con todo lo que me gusta, lo que sueño, lo que me da placer ver, leer, escuchar, y hacer) que “Chef.

Así que si estás leyendo esto, dejame darte un consejo: Tenés que verla.

Y no (sólo) por Scarlet Johansson, Sofía Vergara, Robert Downey Jr., Jon Favreau (que la protagoniza, la escribió y la dirige), o Dustin Hoffman.

La tenés que ver por varias cosas más.

Yo la vi hace ya como medio año (hoy la recordé por un muy buen post en Medium) y en el medio se la recomendé a muchísimas personas. Ni una volvió a reclamarme nada, y la gran mayoría me agradeció por el dato después de verla. Si no la viste y te tienta, está en Netflix.

Acá tenés un trailer subtitulado:

La película gira superficialmente sobre el tema de la comida, su industria, y las redes sociales. Pero en el fondo es un grito hasta quedarse afónico a los sueños, a dejar la comodidad y la rutina, y a abrazar la vida que EN REALIDAD querés vivir y no te estás animando a probar.

Vuelve todo el tiempo sobre la idea de que el mundo necesita más gente que ame lo que hace (que no necesariamente significa vivir la vida fácil o no esforzarse, de hecho, casi siempre significa todo lo contrario), sobre la idea de hacer las cosas que te apasionan, y hasta sobre no traicionar lo que considerás un trabajo de excelencia sólo para vender o encajar.

Muestra lo complicado que es a veces empezar de cero (sobre todo después de haber formado una carrera o una vida que notaste que estaba alejada de lo que más soñás hacer), lo difícil pero necesario que es hacer las cosas bien incluso cuando nadie está mirando, y lo fundamental para tener real éxito que es ponerle corazón al trabajo de todos los días (porque si vamos a trabajar miles y miles de horas durante toda nuestra vida, mejor hacer algo que tenga sentido para nosotros también).

Es una película inspiradora y motivadora en mil sentidos. A mi (que ya conté que de chiquito prendí fuego el techo de mi casa haciendo milanesas) me dio hasta ganas de cocinar bien (y ni hablar de comprarme un “food truck”). Porque cuando ves a alguien que hace lo que le apasiona y lo hace con talento, hasta te parece fácil lo que está haciendo. Y te da ganas, te mueve a hacerlo a vos también.

El food truck de Chef

Es una película que, en medio de tanto furor por la autoayuda, tiene mil conceptos tan trillados como fundamentales. Mil cosas que a veces por no sonar cursis no queremos decir así, pero que al verlas en acción volvemos a entender que TIENEN que decirse.

En un mundo superficial, de apariencias, de actuaciones, es genial además ver lo que consigue el protagonista con su naturalidad, con su transparencia. Es como se muestra y se muestra como es. No está en una pose, no la necesita, no entendería por qué adoptarla. Es un personaje que no vende un personaje.

Es una película que, además y entre paréntesis, podría re-educar a cientos de marcas, artistas, y hasta políticos sobre cómo darse a conocer en la época de internet. Hay multinacionales diciendo cosas como “te entendemos”, “sabemos lo que querés”, “te conocemos”. Políticos haciendo mamarrachos en sus campañas para conseguir “ser virales”. Porque a eso los acostumbramos, porque hicimos que eso les funcione. Vender cosas que no son y estudiar cómo “mostrarse naturales”.

Y en medio de eso, una historia sobre un personaje que muestra el otro lado: la naturalidad de mostrarte como sos, de vivir y mostrar honestidad en lo privado y en lo público, y de no comprar una pose que intente agradar a todos (incluso aunque tiene en cuenta que son necesarias las críticas a favor y caer bien entre sus clientes).

Pero al margen de esos detalles, es una película que hay que ver para volver a avivar esa llama de la pasión que todos tenemos en algún área de nuestra vida. Vale la pena verla nada más por lo motivado e inspirado que quedás una vez que termina.

En mi opinión (que no digo que sea calificada, pero es mía) la película muestra que es prácticamente imposible fracasar en la vida si hacemos lo que amamos y lo hacemos con pasión.

No todo va a salir bien, y sí, va a haber muchos revéses. Pero la pasión tiene una sinceridad, una transparencia, y un empuje que hace que incluso lo que nos sale mal sea ideal como parte del plan. Incluso lo que no resulta, si no bajamos los brazos y seguimos poniendo esa pasión en el día a día, significa un éxito a largo plazo.

Y “Chef” grafica eso de una manera impecable. Y (hablando mal y pronto) te deja manija para resetear la vida, repensar las prioridades, y empezar hoy a hacer cosas que realmente te acerquen a la vida que soñás.

Sólo por eso, es NECESARIO verla (y repasarla cada tanto).

La gente apasionada duerme poco

La gente apasionada duerme poco

Foto: Flickr.

Salvo que lo que le apasiona sea dormir, tenés que saber que la gente realmente apasionada, esa que está enamorada de algo y vive ese amor en el día a día, duerme poco. Se desvela pensando, soñando, o haciendo en pos de esa pasión.

Busca, planea, imagina, redefine, averigua, lee, aprende, investiga, avanza de a pasitos, se hace listas, se motiva, busca gente que sienta parecido, se equivoca, vuelve a intentar, se frustra, reaviva la llama… todo lo hace enfocada en ese elemento clave de la vida, que es su pasión.

A veces (creo que nos pasa a casi todos) perdemos el foco y ponemos ese enamoramiento en el freezer de la rutina, la comodidad, de un trabajo que “paga las cuentas”, de algo que nos hicieron, algo que nos duele, o algo que no supimos soltar a tiempo. Nos achatamos y ponemos a dormir esa pasión. Y ahí “dormimos bien”.

Los momentos en los que mejor dormí en los últimos años, esos en los que cumplía casi al pie de la letra eso de dormir 8 horas al día, fueron los momentos más grises o menos enfocados en esas cosas que en realidad me hacen brillar. Por eso pasa que cuando estás triste querés dormir todo el día.

Pero cuando estás viviendo lo que te apasiona, cuando no sos hipócrita con respecto a ese calorcito en el pecho que te producen ciertos asuntos en la vida, es cuando más brillás, cuando más en armonía estás con lo que sos, cuando más disfrutás la vida y lo que trae consigo. Y ahí querés que los días no se terminen nunca y que la noche pase rápido para despertarte y seguir soñando.

Y ojo: Con esto no estoy recomendando no dormir o dormir poco. Para nada. Dormir es necesario para que el cuerpo funcione como debe, y el cuerpo en buen estado es necesario para vivir todo eso que soñás vivir.

Pero si estás “durmiendo bien”, revisá cómo andás de pasiones. Si te despertás y no tenés ganas de saltar de la cama, si estás viviendo la vida esperando al Viernes, si te duelen tanto los Lunes, si un feriado (sólo por el hecho de no ser día laborable) es lo mejor que te pasó en el mes, y si a un “¿Cómo estás?” respondés “Acá andamos, tirando” mi consejo es que revises de nuevo todo.

Porque la vida no se trata de poder aguantar cierto trabajo o cierto estilo de vida. No se trata (o no se debería tratar, me parece a mi que de la vida no se nada) de “estar bien”, o “no poder quejarse”. No se debería nivelar para abajo y decir que “algo es algo”.

Está SUPER bien estar feliz con lo que se tiene y saber valorarlo, pero el verdadero potencial que tenemos adentro se aviva como el fuego: para prender un fuego (supongamos que para un asado, así se hace más rico pensarlo) hay que poner las maderas y el papel en el lugar correcto, darles espacio y aire para que no pierdan el oxígeno, y exponer todo al calor suficiente.

Cuando algo nos apasiona, pasa lo mismo: si a esa pasión le damos el lugar, el espacio, y el disparador necesario, es imposible que no resulte en una llama.

Después, lógico, habrá que mantener el fuego sin ahogarlo y saber echarle más leña cada tanto. :)

9 años de Que la pases lindo!

9 años de Que la pases lindo!

Y una vez más, como casi todos los años, se me pasó el cumpleaños del blog.

Para que conste en actas: fue ayer 18 de Marzo de 2015, y es el cumpleaños número 9 de Que la pases lindo! (que, te ahorro la cuenta, nació en 2006 y el último año con 90 posts estuvo más zombie que vivo).

Para completar el papelerío de cumpleaños (?): GRACIAS como siempre a todos los que, con el paso del tiempo y aunque sea esporádicamente, siguen leyendo, entrando, comentando, saludando, compartiendo cosas para publicar, y demás.

Pero antes que nada, y de paso, feliz cumpleaños atrasado también a la madre de Agos.

Volviendo al blog: por estar viviendo nuevas experiencias (laborales y “vitales”) que me consumen un tiempo diferente, estoy teniendo menos espacio para escribir como quisiera, y eso se nota. Pero el plan (como siempre) es volver a escribir más seguido.

Quiero volver a escribir, pero también necesito un poco. No porque me esté creyendo Cortázar (¡NO!), sino porque cuando vuelvo a sentarme a escribir siento de nuevo ese alivio de pensar que algo de nuevo está en su lugar, y despierto de nuevo el síndrome de abstinencia por la ausencia de esa droga linda de escribir a diario, de compartir lo que sea que quiera decir sin pensar tanto si a alguien le va a dar ganas de leerlo o no.

Así que el plan es volver a compartir acá algún link que me interese, algún video, alguna reflexión, algún libro que me guste, algún proyecto en el que esté metido y al que el que quiera se pueda sumar, o lo que sea que se me antoje, en el momento en que se me antoje. Siempre recordando que este es un espacio personal, y que no deberías estar leyendo todo esto.

Gracias, de nuevo y como siempre, por estar del otro lado.

Nos leemos. :)

El proceso creativo de Gustavo Santaolalla

Gustavo Santaolalla

Gustavo Santaolalla es un músico, productor, y compositor argentino que ganó 2 veces el premio Oscar y compuso música para casi todo lo que puede tener música hoy. Desde juegos de PlayStation hasta series, películas (Diarios de Motocicleta, Babel, Secreto en la montaña, Relatos Salvajes, etc), documentales, bandas, discos, de todo.

En una entrevista que le hicieron en la revista WOBI, tira dos respuestas que me gustaron e interesaron compartir. Primero le preguntaron cómo era el proceso creativo para componer la música de una película. Respondió lo siguiente:

“Yo no sé leer ni escribir música, así que no puedo pasarles partituras a otros músicos. Entonces, en las bandas de sonido, estoy obligado a tocar la mayoría de los instrumentos. Yo sólo sé tocar la guitarra y el ronroco, pero me encanta el desafío de probar instrumentos nuevos.

Un ejemplo claro es Babel. Para esa película buscaba un instrumento que funcionara como hilo conductor, dado que la historia transcurre en varios países y regiones. No quería que la música terminara siendo como la de un documental de National Geographic. Quería que fuera un sonido del mundo, pero no necesariamente de un lugar.

Después de meses de investigar, encontré el instrumento que tenía todos los condimentos: el oud, un antepasado árabe del laúd y, por ende, de la guitarra. Sus cuerdas tienen una impronta del mundo árabe, pero también un parentesco con la guitarra mexicana, y a su vez con el coto, que es de origen japonés. Paradójicamente, gané un Oscar con un instrumento que no sé tocar.”

Después le preguntaron qué consejos le daría a un artista joven. Y la respuesta fue esta:

Me enfocaría en tres cualidades fundamentales. Ante todo, disciplina. El famoso 80 por ciento de transpiración y 20 por ciento de inspiración. Lo segundo es encontrar tu identidad, y la tercera es mantenerte fiel a tu visión.

Siempre se presentan propuestas que te alejan de tu camino. En particular, en dos instancias: cuando no eres conocido y necesitas vivir, y cuando ya alcanzaste un nivel de reconocimiento y aparecen ofertas millonarias que no tienen que ver con tu identidad. En las dos situaciones hay que tener la integridad de saber decir que no.

Cómo motivar e inspirar, según Saint-Exupéry

«Si quieres construir un barco, no debes reunir a los hombres para buscar madera, dividir el trabajo y dar ordenes, sino ante todo despertar en ellos el anhelo por la inmensidad del mar.»

 

Antoine de Saint-Exupéry (via Matias Dutto)

Y la (genial) ilustración me la encontré en el Tumblr de El Guindilla y es una traducción del original de Zen Pencils:

Motivar según Saint-Exupery

Motivar e inspirar según Saint-Exupery

Motivar e inspirar según Saint-Exupery